KOSOVO
Hashim Thaçi, el hombre que gritó “Independencia”
Por Miguel Martorell
2 min
Internacional25-11-2007
Dicen que hay zonas rurales de la región serbia de Kosovo donde ver a Hashim Thaçi enfundado en un traje y prometiendo hacerse cargo de los problemas de la sociedad todavía sorprende. Aunque ante la Comunidad Internacional el nuevo primer ministro de Kosovo se ha librado de la imagen de guerrillero que le caracterizó en la Guerra de los Balcanes, lo cierto es que en esta provincia serbia todavía se le recuerda con el AK-47 como principal argumento para la independencia.
El 24 de abril de 1968 nacía en la región de Drenica, uno de los hervideros de las consignas por el Kosovo libre, el hombre que en las próximas semanas podría llevar a esta región serbia a la independencia. Hashim Thaçi comenzó su carrera política en el exilio kosovar suizo, después de estudiar Filosofía e Historia en la Universidad de Pristina. Pronto se apartó de la vía pacífica trazada por líderes como Ibrahim Rugova (ex presidente de Kosovo) para convertirse en uno de los principales responsables del suministro de armamento y fondos para el Movimiento Popular de Kosovo. Fue en los 90, cuando el nacionalismo panalbanista estaba en pleno auge y sus seguidores reclamaban la creación de un Estado albanés. Thaçi empezó a ser conocido entonces como El Serpiente (Gjarpëri) por su facilidad para eludir a las Fuerzas de Seguridad del Gobierno serbio de Slobodan Milosevic, para quien siempre fue un terrorista. En 1997 un tribunal serbio le condenó, en ausencia, a 10 años de prisión por pertenencia a organización terrorista. La imagen de Thaçi, ya en la clandestinidad, no quedaría menguada por ese hecho y pronto se destacó por su militancia en el Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK). En 1998 y 1999 el UÇK fue el principal foco de resistencia que las tropas serbias hallaron en Kosovo y Thaçi era su principal exponente, motivo por el cual, en febrero de 1998 se emitió una nueva orden de captura contra él por haber organizado una emboscada a una patrulla serbia. En marzo de 1999, en los últimos coletazos de la guerra, se hizo con el liderazgo político del UÇK y entró en contacto con la Administración estadounidense de Bill Clinton, que frente a la consideración del Gobierno serbio, tildó a los guerrilleros “luchadores por la libertad”. Dos asesores de Washington empezaron a aconsejar a Thaçi sobre los pasos a dar. Convertido en protegido de Estados Unidos, el líder del UÇK participó en las conversaciones de Rambouillet, donde mantuvo un duro pulso con la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, que nunca ocultó su admiración por el guerrillero. El fracaso de aquellas negociaciones condujo al bombardeo de Serbia por parte de la OTAN. Thaçi se convirtió así en una de las principales figuras políticas de Kosovo tras el abandono de la región de las fuerzas serbias y el inicio de la gestión por parte de la Comunidad Internacional. “Hemos cambiado” fue uno de sus lemas para presentarse a las urnas frente al Partido Democrático de Kosovo (PDK). Ahora, el presidente del PDK y primer ministro de Kosovo, ha moderado sus posiciones y su bandera es la modernidad. Thaçi defiende las mejoras sociales en aquellos aspectos en los que mayores deficiencias existen, como el paro o la escasez de servicios básicos, como la electricidad. Sin embargo, y pese a que su línea ideológica parece suavizada, lo cierto es que la autodeterminación y la independencia, siguen siendo sus principales objetivos para Kosovo.





