Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ARGENTINA

Mercosur, la alianza que Chávez hace peligrar

Por J. F. LamataTiempo de lectura3 min
Internacional04-11-2007

Las primeras palabras de la presidenta electa de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fueron acerca de potenciar el Mercosur, el intento de crear un Mercado Común en Suramérica al modelo de la Unión Europea.

Mercosur (Mercado Común del Sur) se creó en 1991 con el pacto de Asunción. Éste fue firmado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, da una estructura institucional básica y establece un área de libre comercio entre dichos países en un intento de organización supranacional de tipo mercantil. Mercosur ha sido un órgano que ha sido escasamente seguido por europeos y norteamericanos durante sus más de 15 años de existencia, en los que se han firmado una decena de pactos económicos y sociales (una diferencia con respecto a la UE es que pretenden potenciar lo social por encima de lo económico, al menos en sus discursos) incluyendo un pacto sobre Derechos Humanos y también se han formado organismos consultivos entre los países miembros con la celebración de cumbres presidenciales. Pero sólo ha saltado a la prensa internacional el año pasado por el culebrón que ha supuesto la polémica sobre la entrada o no de la Venezuela de Chávez en Mercosur. Teóricamente, Hugo Chávez firmó la adhesión de su país a Mercosur en junio de 2006, pero esta integración no se ha producido oficialmente por la falta de unanimidad al respecto entre sus cuatro miembros. La Argentina de los Kirchner y la Uruguay de Vázquez aplauden la entrada del país andino. Al presidente uruguayo, el izquierdo-progresista Tabaré Vázquez (el mismo de la cruzada anti-tabaco), le han comparado en muchas ocasiones con Chávez, no se sabe si por ideología o porque coinciden en la larga duración de sus discursos al pueblo, por lo que su apoyo a Caracas no sorprende. En lo que respecta a los Kirchner, son muchos los que les acusan de estar deslizándose hacia el Chavismo que, con distintos matices, ya ha contagiado a Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Aunque hasta el momento no ha habido ningún gesto claro hacia esta dirección, cabe interpretar su postura como un intento de que Argentina sea país "neutralista" defendiendo el diálogo entre las distintas sensibilidades del Cono Sur. En contra de la entrada de Venezuela en Mercosur se encuentran los otros dos miembros: Paraguay y Brasil, que amenazan con interponer el veto a Chávez. El Gobierno conservador de Nicanor Duarte -militante del eterno partido en el poder, el Partido Colorado que parece querer ganar al PRI mexicano en el récord de permanencia en el poder- siempre ha mostrado distancias con el régimen venezolano, se opone a la entrada del país "por antidemocrático". Aunque alguien como Duarte que agrupa todos los poderes de su país en una "democracia de partido" no parece el apropiado para repartir lecciones democráticas. En el caso de Brasil, la negativa de Luiz Inácio Lula da Silva parece propiciada por una cuestión de alianzas, su partido aliado que dirige el ex presidente brasileño José Sarney se opone radicalmente a la entrada del Gobierno venezolano porque considera que éstos llevan a cabo una política de rearme: "Es un peligro para Brasil y para Latinoamérica tener una potencia militar instalada en el continente. Una carrera armamentista nos obligaría a desviarnos de invertir en lo social para crear un equilibrio militar". Con las cosas tan equilibradas, la entrada de Chávez quedó en suspenso. Si las palabras de la nueva presidenta argentina de "potenciar el Mercosur" significan que va a fomentar la entrada de nuevos miembros, algo que escandalizará a no pocos empresarios, quedaría claro que el primer país en pasar por la puerta sería Venezuela, y ya puestos, se podría empezar a elucubrar si el siguiente sería Cuba.