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‘OPERACIÓN NOVA’

Juzgan a 30 islamistas acusados de querer atentar contra la A. Nacional

Por Raquel RodrigoTiempo de lectura2 min
España18-10-2007

En el año 2004, durante la operación Nova dirigida por el juez Garzón, se detuvo a 30 presuntos terroristas islamistas, en su mayoría argelinos y marroquíes, acusados de pertenencia a banda armada y conspiración para cometer atentado terrorista. Algunos de ellos estaban acusados también en relación con los atentados de Madrid del 11-M.

El juicio está siendo presidido por el juez de la Audiencia Nacional Alfonso Guevara. El Ministerio Público pide un total de 464 años y medio de cárcel para los 30 arrestados. La mayoría de los acusados fueron detenidos por orden del juez Garzón cuando se encontraban presos en diversas cárceles. Muchos de ellos se conocían por haber pasado por la cárcel de Topas (Salamanca) en los años 2001 y 2002. Allí, Mohamed Achraf, (su nombre real es Abderrahman Tahiri) considerado ¬emir¬ del grupo, coordinaba todo a través de correspondencia postal. Achraf está acusado de crear cuatro células terroristas desde la cárcel de Topas y de planear atentados en España, en sitios tan representativos como la Audiencia Nacional, el Parque Tierno Galván o la estación de Príncipe Pío. La fiscalía pide para él una pena de 46 años de cárcel. Achraf alega que “todo es un montaje de los servicios de inteligencia”. Las quejas del líder de la banda ase produjeron después de la primera sesión de la vista oral, que duró 7 horas, en la que no se hizo ninguna alusión al los supuestos intentos de atentado en el Audiencia Nacional y las preguntas de los fiscales se limitaron a las cartas que se escribían los presos entre ellos. “Estamos aquí por un atentado y sólo saben hablar de cartas, esto es un montaje”. De las cartas se extraen ideas radicales a favor de la yihad. Los acusados se limitan a negar los hechos que se les imputan y muchos de ellos han argumentado su adicción a las drogas para desvincularse del supuesto líder de la banda Mohamed Achraf. Durante la segunda sesión se produjo un altercado, enmarcado en la declaración de Ahmed Mohamed Ahmed. Al preguntarle su abogada, comenzó a protestar por el trato recibido por las autoridades de la prisión, durante el traslado a la Audiencia Nacional y en sus calabozos. El juez Guevara le respondió que no era el lugar ni el momento de protestar y que las quejas deben hacerse por el cauce reglamentario. A continuación se produjo el motín. Bastó una orden de Achraf para que los 30 acusados se levantaran a la vez. Guevara llamó a las fuerzas de seguridad para garantizar el orden en la sala. En el momento en que un agente entró en la “pecera”, Abdelkrim Bensmail, otro de los acusados, se lanzó a por él con gesto violento. Se encaró al agente y le murmuró algunas palabras con aspecto desafiante, pero no le tocó. El agente actuó tranquilo y no ocurrió nada más. Por último, los abogados defensores, la mayoría de oficio piden que la Administración les pague más, abriendo una provisión de fondos, como hizo con los defensores del 11-M. Admiten que el caso no es tan grave, pero que el volumen de la causa, 40.000 folios, sí lo es.