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CICLISMO

El dopaje volvió a ensuciar la imagen del Tour

Por Jesús RosellTiempo de lectura3 min
Deportes29-07-2007

Por desgracia para el ciclismo y el mundo del deporte en general, el dopaje volvió a aparecer en el Tour. Es la enésima vez que la trampa quiere vencer a la honradez, aunque muchas veces no logra ganar. Alexander Vinokourov, Patrick Sinkewitz, Cristian Moreni y Thomas Rasmussen engrosan una lista que no deja de crecer, y en la que todos los corredores son sospechosos.

En cada edición del Tour se destaca que la lucha contra el dopaje será más agresiva. Todo con tal de dejar a los tramposos sin medios para lograr sus objetivos. Cada año salen nuevos casos, inclusos algunos, como el de Floyd Landis en la edición anterior, donde el líder o el campeón fueron sorprendidos en los controles. Este año no fue diferente. Desde el prólogo, la carrera estuvo bajo la sombra del dopaje. Las confesiones en fechas previas de veteranos corredores y ex ciclistas como el alemán Erik Zabel, el danés Bjarne Riijs y otros antiguos miembros del equipo Telekom ponían en entredicho la honradez del pelotón justo antes de dar el pistoletazo de salida. El paso de los días confirmó las sospechas: El primer caso fue el de Sinkewitz, que había atropellado a un espectador cuando se dirigía al hotel de concentración de su equipo, el T-Mobile. Lo que parecía un hecho aislado –el corredor se fracturó la nariz y tuvo que abandonar– se convirtió en escándalo cuando se supo que el corredor había ingerido testosterona. La veda estaba abierta. Poco después se dio a conocer que Michael Rasmussen, líder de la carrera, sería expulsado de la selección danesa por saltarse dos controles y no dar a conocer el lugar en el que se encontraba, como obliga la normativa para poder hacer los controles por sorpresa durante los entrenamientos. La sospecha se cernía en torno al Pollo, de 33 años. Además, el italiano Cristian Moreni dio positivo, también, por testosterona durante la undécima etapa, lo que obligó a su equipo a mandar al ciclista a casa y a excluirse de la carrera como medida de protesta. Mientras, el mundo aplaudía la exhibición que Vinokourov daba en el Tour, con dos victorias tras una fulgurante recuperación tras una caída que le dejó dolorosas heridas y quince puntos de sutura en una rodilla. Sin embargo, poco después se hizo público que el corredor kazajo, vencedor de la Vuelta a España en 2006, había ganado la contrarreloj con la ayuda de sangre ajena, pues se le encontraron dos tipos de hematíes, encargados de dar mayor poder de oxigenación a la sangre. Era el gran varapalo al Tour, por el renombre de Vino, que había conseguido esquivar el escándalo que acabó con el equipo Liberty Seguros, en el que militaba la temporada anterior. Inmediatamente, la organización de la prueba expulsó al corredor, y su equipo, el Astana, anunció su retirada del Tour, lo que apartaba del espectáculo a otro corredor con opciones de triunfo en la general, el alemán Andreas Klöden. Pero aún no estaba cerrado el escándalo, pues el caso de Rasmussen explotó y derivó en un cruce de acusaciones entre Amaury Sports Organisation (ASO), la empresa organizadora del Tour, y la Unión Ciclista Internacional (UCI). El equipo Rabobank expulsó fulminantemente al danés después de que un testigo afirmase que Rasmussen estaba en Italia y no en México, como había dicho. Las sospechas pudieron con la paciencia, aunque el conjunto Rabobank no se llegó a retirar de la prueba. El Tour, por primera vez, daba la salida a una etapa 18340sin el jersey amarillo. Y así, el joven Alberto Contador, exculpado del caso Liberty, heredaba un liderato que no dejó perder hasta llegar a París.