LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Libertad de expresión versus derecho al honor
Por Silvia Álvarez-Buylla Martínez
2 min
Comunicación23-07-2007
¿Quién pone los límites a la libertad de expresión y al derecho a la información? La respuesta a esta pregunta no tiene contestación clara. Las controvertidas caricaturas de Mahoma publicadas por un diario danés provocaron que la sociedad y los medios se posicionaran en una de las dos posturas: en la de la defensa a la libertad de expresión o en la que abogaba por defender el honor, la intimidad, la imagen y el credo de las personas. Ahora el debate se ha vuelto a abrir tras la retirada de la última publicación de la revista satírica El Jueves.
La organización Reporteros Sin Fronteras ha manifestado que el secuestro de la publicación menoscaba el derecho a la libertad de expresión y considera que la orden del juez, “sin una sentencia emanada de un proceso judicial previo, no son procedimientos aceptables ni propios de una democracia moderna”. Sin embargo, existe la postura contraria que afirma que ningún derecho es ilimitado sino que está basado en el respeto a la ley y a los derechos de los demás. Además, el Código Penal, en sus artículos 490.3 y 491 establece penas de hasta dos años de prisión por ofender a la monarquía y a sus familiares por lo que la decisión del juez sería legítima. Por su parte, la revista ha manifestado que “ha publicado decenas, cientos de dibujos sobre la familia real (y sobre políticos, famosos, la ETA y todo lo que se mueve). Incluso hemos publicado un libro, Tocando los borbones” y es el 20 de julio cuando se secuestra su publicación. La imagen publicada por El Jueves es denigrante, pero igual de ofensivas son otras de las muchas viñetas publicadas por la revista. En diversas ocasiones, los medios han publicado caricaturas sobre diversos personajes públicos, se han mofado de las creencias religiosas, de las actitudes del gobierno y de la Casa Real. Sin embargo, sólo algunas veces se desata la polémica. Las caricaturas de Mahoma, los libros contra la religión católica y el último dibujo de los Príncipes de Asturias son algunos ejemplos de ello. Pero no sólo. Las palabras del Papa Benedicto XVI en Ratisbona que desataron la protesta en la comunidad musulmana también prueban que el límite de la libertad de expresión no está definido. A raíz de las ofensas a la comunidad musulmana, España tendió a posicionarse a favor de la libertad de expresión y se tomó ésta como uno de los valores más sagrados de occidente. No obstante, España ha decidido esta vez lo contrario y la Fiscalía opina que burlarse de los Príncipes sí es delito.





