HIPOTECAS
La vivienda, salvavidas para la vejez
Por Noa Beade
2 min
Economía21-07-2007
Ante el gran aumento de la esperanza de vida y lo escaso de las pensiones, los más mayores de la sociedad se encuentran con graves problemas para tener una vida holgada en sus últimos años. Las residencias han dejado de ser para muchos una opción válida, pues el gran número de ancianos hace que el acceso a una de estas instituciones públicas sea toda una odisea, mientras que las privadas sólo están al alcance de unos pocos.
Además, como tónica general, los ancianos prefieren seguir en su casa, donde, en muchos casos, ha pasado gran parte de su existencia. De esto se han dado cuenta los bancos, que han volcado dentro de sus propuestas la hipoteca inversa, que funciona desde hace décadas en países como Inglaterra y Estados Unidos. La inmensa mayoría de los ancianos de España hacen milagros para llegar a fin de mes, con escuetas pensiones que apenas sí les dejan vivir con tranquilidad los últimos años que les quedan; sin embargo, son propietarios de su vivienda. La hipoteca inversa apuesta por sacar partido de ese hogar del que son titulares, pero sin perderlo. Se trata de un préstamo un tanto particular: permite a una persona mayor recibir una cantidad mensual complementaria a su pensión, en un plazo de tiempo concreto (generalmente entre 10 y 20 años), a un interés fijo negociable, normalmente entre el cinco y el seis por ciento, con su vivienda como garantía y con el consentimiento de los herederos como recomendación. De esta forma, se cobra una renta cuyo importe dependerá de la tasación del piso, de la edad del solicitante y de sus preferencias en la forma de recibir el dinero. En otras palabras, es una hipoteca por la que, en lugar de pagar, se cobra una renta. Así, la preocupación de muchos ancianos queda zanjada: ni ellos pierden la vivienda ni sus herederos sus derechos sobre esa propiedad, ya que, cuando fallezca el suscriptor (y su cónyuge) pueden quedársela, bien pagando la deuda o contratando una nueva hipoteca sobre el inmueble. En caso de que el heredero no esté interesado por la propiedad, puede venderla y así saldar la deuda contraída con el banco. Esta medida que mira por el futuro de los mayores está funcionando. Según datos de El Observador Cetelem 2007, el 88,8 por ciento de los séniors (de 55 años en adelante) españoles estaría dispuesto a contratar una hipoteca inversa para poder obtener una mayor calidad de vida.





