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LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Los periodistas argentinos sufren constantes ataques en su profesión

Por Lurdes Noelia SegoviaTiempo de lectura4 min
Comunicación23-07-2007

En las últimas semanas se han publicado, en diversos medios diferentes casos que atentan contra la libertad de expresión y contra quienes hacen uso de este derecho, como parte fundamental de su profesión: los periodistas. La mayoría de estos se han dado en la Argentina. Allí, los atentados contra la libertad de expresión han ido en aumento en los últimos años. Muchos periodistas no pueden desempeñar su legítima labor sin temor a ser intimidados y agredidos físicamente.

Entre otros abusos denunciados por los informadores argentinos hay ataques de las fuerzas de seguridad contra periodistas cuando éstos informaban sobre manifestaciones populares así como ataques y actos de intimidación contra periodistas —y sus familiares— implicados en la investigación de casos de corrupción. La semana pasada Argentina vivió tres nuevos casos que atentan contra la libertad de expresión de los periodistas. El primero de ellos el de Manuel Korn, periodista argentino que se encuentra desaparecido desde el 23 de mayo . El informador desapareció cuando se dirigía a la redacción del BAE, periódico para el que trabaja. Familiares y compañeros de trabajo han pedido intensificar la búsqueda, durante una conferencia realizada en el Ministerio de Economía. Sobre sus últimos movimientos conocidos, Luisa Korn dijo que su hermano compró en la Terminal de ómnibus de Retiro un pasaje a la ciudad balnearia de San Bernardo en la empresa Plusmar, por el que abonó 47 pesos, con su tarjeta de crédito Visa del HSBC. "Tenemos la ilusión de encontrar a Manuel, en la Costa o en cualquier lugar del país, y recurrimos a la población en general para que nos comunique cualquier dato, aunque lo consideren insignificante",suplicó. Otro de los casos sucedido en Argentina es el acoso judicial y policial que viene padeciendo una periodista argentina, Acuña, fundadora de la agencia de prensa digital La Vaca, y de su diario filial MU. Desde el 11 de julio, Claudia Acuña ha venido constatando que unos funcionarios de policía de la comisaría nº 10 procedían a controlar sistemáticamente la identidad de todas las personas que acuden a su domicilio de Buenos Aires. Preguntados acerca de esas medidas, los policías aseguraron que actuaban por orden de la Fiscalía contravencional número 3, donde la periodista asegura que nunca la han convocado, hasta la fecha. Según ella, la vigilancia estaría relacionada con sus recientes investigaciones sobre la prostitución en Buenos Aires y, especialmente, con su libro Ninguna mujer nace para puta, en el que denuncia la explotación sexual de las mujeres y el acoso que sufren, por parte de la justicia, la policía y algunos políticos. La jurisdicción que habría ordenado que se vigilara a la periodista se negó a dar más explicaciones sobre su decisión y a levantar el dispositivo policial, a petición de los defensores de Claudia Acuña. El tercer y último de los casos es el una condena al Estado por espiar a un periodista. La Fuerza Aérea fue condenada a pagar unos 40 mil pesos de indemnización en concepto de daño moral, por ordenar espiar a un periodista. La causa se inició después de que en noviembre de 1998 diversos diarios difundieran que la Fuerza Aérea mandó investigar mediante la Orden de Pedido de Información (identificado como OPI 057/97) a una decena de periodistas de Clarín, Página 12, La Nación y El Cronista, para obtener datos de filiación y diversos antecedentes. Uno de los que apareció en el facsímil de la OPI 057/97 fue el periodista del diario La Nación, Adrián Ventura, quien había escrito notas relacionadas con la aeronáutica y fallos de la Corte Suprema, en particular con la decisión que avaló la privatización de aeropuertos. El periodista inició el planteo judicial porque -sostuvo- la OPI 057/97 avanzó sobre su derecho a la privacidad y significó una intromisión en su vida. La lucha por el derecho a la información En la Argentina el derecho a la información está garantizado normativamente, pero ciertamente existen multiplicidad de denuncias por atentados contra la libertad de expresión, muchas de las cuales se acumulan en la comisión y toman forma de pedido de informes al Poder Ejecutivo. El derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión. Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros. Según la Amnistía Internacional, las autoridades argentinas deberían llevar a cabo investigaciones exhaustivas, imparciales y concluyentes sobre todas las denuncias procedentes de medios de comunicación, incluidas las denuncias formuladas contra las fuerzas de seguridad.