Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

PARTIDO POPULAR

Una nueva pugna entre los aperturistas y el núcleo más conservador del PP

Por Antonio PérezTiempo de lectura4 min
España22-07-2007

Una retirada a tiempo, en ocasiones, es una victoria. Eso es, al menos, lo que ha debido pensar el ex líder del Partido Popular de Cataluña (PPC), que ha puesto de manifiesto la complicada relación entre los dos principales sectores del PP nacional que -especialmente desde la derrota electoral en marzo de 2004- han tratado de abanderar el rumbo del partido.

Las dificultades del principal partido de la oposición para mantener la cohesión en sus filas con algunos asuntos ya se había dejado notar en los últimos años, especialmente con el el PPC comandado por Josep Piqué. De hecho, ya durante el verano de 2005, Piqué provocó una crisis en el seno del principal partido de la oposición que el presidente, Mariano Rajoy, supo resolver a tiempo prometiendo al líder catalán más autonomía para lograr mejorar los resultados de los populares en Cataluña. Sin embargo, las tensas relaciones entre Piqué y algunos miembros de la cúpula nacional como el secretario general, Ángel Acebes, y el portavoz en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, se pusieron de manifiesto cuando el exministro de Industria en el primer Gobierno de Aznar realizó unas declaraciones públicas afirmando que tanto Acebes como Zaplana conectaban "con el pasado" y apoyando abrir "una nueva etapa" en el PP. Sus palabras abrieron la caja de Pandora. Rajoy tuvo que intervenir para defender a sus principales valedores y la tormenta amainó... Hasta enero del año siguiente, cuando Piqué expresó su opinión en pleno debate sobre la legitimidad de la reforma del Estatut catalán una vez que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de Convergencia i Unió (CiU), Artur Mas, sellaron públicamente un acuerdo en La Moncloa que daba luz verde a la reforma. El ex líder del PP catalán consideró entonces que podría haber un acercamiento de su partido al nuevo acuerdo, dado que recogía alguna de las propuestas defendidas por la formación que lideraba. Sus palabras fueron inmediatamente desautorizadas por Acebes, que insistió en que el pacto entre Zapatero y Mas suponía una "ruptura" que traicionaba "la solidaridad" entre los españoles. No sólo Acebes y la cúpula del PP nacional, también otros miembros del núcleo "duro" del PP relacionados con Cataluña, como el antiguo líder y actual eurodiputado Alejo Vidal-Cuadras instaron entonces a Piqué a cambiar de discurso y endurecer su posición ante el PSOE y CiU. Después de los continuos enfrentamientos, Piqué meditó presentar su dimisión y dejar a disposición del partido su cargo, algo que finalmente declinó después de una reunión de más de tres horas con Rajoy, en el que el jefe de la oposición mostró públicamente su confianza en Piqué y llegó a decir que seguiría siendo el líder del partido en Cataluña "mientras los ciudadanos" quisieran. El entendimiento entre ambos vino precedido de unas declaraciones en las que Piqué aseguraba que no quería ser "un problema" para el partido ni perjudicar al candidato a las próximas elecciones generales de 2008, pero sus desavenencias con Acebes y Zaplana ya eran vox populi. Rajoy controló en 2006 una situación que ahora se le ha ido de las manos Con "mano izquierda", Rajoy supo resolver una lucha interna y acordó apoyar a Piqué en su política, más tendente a tener en cuenta los aspectos propios de Cataluña que a seguir sin matices lo que se determine en la madrileña calle Génova. Un discurso más abierto, como el que tan buenos resultados ha obtenido en esta Comunidad Autónoma el Partido Socialista de Catalunya (PSC) con el ex president de la Generalitat, Pasqual Maragall, y su relevo, el ex ministro José Montilla. A pesar del pacto entre caballeros, la tregua ha saltado por los aires apenas un año y medio después, en la recta final de la legislatura. Piqué hizo referencia a sus anteriores propuestas para dejar de liderar el PPC y a que ha tenido que seguir trabajado "en un partido en el que no faltan mezquindades y miserias". También hizo hincapié en que ya en enero de 2006 su permanencia "no era sostenible", pero que decidió seguir adelante para no perjudicar ni al PP ni al propio Rajoy. Josep Piqué pensaba seguir al frente del partido en Cataluña hasta las próximas elecciones generales, según le recordó el ex líder catalán a Rajoy en su carta de dimisión, pero la última batalla entre el núcleo duro -que volvió a desautorizarle decidiendo de manera directa diversos nombramientos en el PP de Cataluña-, ha provocado una crisis en el partido antes de lo acordado. El portavoz adjunto del PP en el Parlament de Cataluña, Daniel Sirera, asumirá a partir de ahora la batuta de mando después de la marcha de Piqué.