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IRÁN

Un programa iraní emite "confesiones" de dos presos iraníes-estadounidenses

Por Carmen BenítezTiempo de lectura2 min
Internacional21-07-2007

Una vez más, el Gobierno iraní ha presionado a presos estadounidenses para que realicen falsos testimonios. Hace poco pasó con unos soldados británicos y ahora, el turno le ha tocado a Hale Esfandiari y Kian Tajbakhsh que han sido acusados de espías y de planear junto con Estados Unidos una revolución para acabar con el régimen islámico.

Una cadena de televisión iraní emitió, el pasado lunes, el programa especial En nombre de la democracia. En él aparecían, por separado, dos detenidos iraníes-estadounidenses. Hale Esfandiari, de 67 años y directora del programa Medio Oriente del Centro de Estudios Internacionales Woodrow Wilson, fue detenida a principios de mayo debido a que la acusaron de intentar crear redes de iraníes con el fin de alentar una revolución silenciosa en Irán para derrocar al régimen islámico radical. Al otro preso, Kian Tajbakhsh, consultor de planteamiento urbano de 45 años del Instituto Sociedad Abierta de George Soros, también se le atribuyen cargos de poner en riesgo la seguridad. Durante el programa hubo imágenes y testimonios de los presos sin ningún tipo de contexto. Entre ellas, unas declaraciones de Esfandiari en las que dice: "Yo participé en la revolución de terciopelo de Georgia" o "Mi trabajo era encontrar conferenciantes", una posible referencia a sus esfuerzos para llevar iraníes a Estados Unidos para que hablaran de la situación política de Irán. Las reacciones han sido varias. Los miembros de la familia de los presos y amigos, sorprendidos, han dicho que esas afirmaciones son inciertas y que les han presionado para que dijesen ese tipo de cosas. Estados Unidos, que cortó vínculos diplomáticos con Irán poco después de la revolución islámica de 1979, pidió la liberación de los iraníes-estadounidenses y negó que fueran espías. Irán, que no reconoce la doble nacionalidad, ha dicho que la Casa Blanca no puede interceder en este asunto. Otros dos iraníes-estadounidenses, Parnaz Azima, un periodista que trabaja para Radio Farda, financiada por EE.UU., y Ali Shakeri, uno de los miembros de la junta fundadora del Centro para la Paz Ciudadana de la Universidad de California, afrontan acusaciones similares. No es la primera vez que Irán realiza este tipo de coacción. En el pasado obligó a algunos detenidos a incriminarse a sí mismos de manera pública ante las cámaras de televisión, como pasó con los soldados británicos detenidos por Teherán en marzo por su presunto ingreso ilegal al territorio iraní.