Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

DROGADICCIÓN

El hachís y la cocaína se consumen en España desde los catorce años

Por María Reyes RomeroTiempo de lectura3 min
Sociedad30-06-2007

Las drogas en España son muy accesibles y en cierto modo, muy toleradas por la sociedad. Esto hace parecer que se encuentran por todas partes y que la mayoría las consume. Un panorama nada más lejos de la realidad pero que ofrece una imagen tentadora para los jóvenes que se encandilan con el entusiasmo y la evasión que supuestamente aportan este tipo de sustancias.

Las drogas más consumidas por los jóvenes, dejando a un lado el tabaco y el alcohol por estar legalizadas, son el cannabis y la cocaína. El primero alcanza un porcentaje de 60,7 por ciento de los jóvenes encuestados por la asociación contra la drogadicción Proyecto Hombre, aunque la cocaína no se queda atrás. "Preocupa el aumento en el consumo de cocaína, superior al 23 por ciento. Todos sabemos que el cannabis, pese a todo lo que se dice, no es una droga inocua y mucho menos lo será la cocaína y sus efectos en la salud", señala Marcelo Rodríguez, director de dicha asociación en Madrid. Otro dato preocupante es la edad de inicio en las drogas de España. Según un estudio sobre el perfil del menor basado en una muestra de 1.362 familias y 891 adolescentes de entre 14 y 23 años y realizado también por Proyecto Hombre en 2006, los jóvenes españoles comienzan a usar drogas a partir de los 13 años. Con esa edad, comienza el uso habitual del alcohol y tabaco. Un año después, con 14, se inician en el hachís y la marihuana. Con aproximadamente 15 años se acercan a la cocaína y con 16 a la heroína. Sin embargo, esa momentánea sensación de evasión y entusiasmo que dicen buscar los jóvenes, no es otra cosa que el resultado de la alteración en el funcionamiento del cuerpo por la ingerencia de compuestos químicos. Éstos entran en el organismo y encuentran un camino para llegar a la sangre desde donde serán transportados a otras partes del cuerpo, entre ellas el cerebro, lo que producirá sensaciones varias. Los efectos de las drogas a corto y largo plazo son muy negativos, y aún lo son más en un adolescente que se encuentra en pleno desarrollo. El cannabis, tras la primera fase de calma y bienestar en la que aumenta la dificultad para ejecutar procesos mentales complejos son alteradas la percepción temporal y sensorial, llega una depresión que puede acarrear pérdidas de memoria a corto plazo y síndrome amotivacional a largo. La cocaína, por su parte, produce una falsa sensación de energía y poder que dura entre 15 y 30 minutos, que va acompañada de aumento de la frecuencia cardiaca, de la respiración, la presión arterial y la temperatura corporal. Es habitual en su uso, aunque sólo sea una vez, que se den paradas cardiorrespiratorias además del síndrome de dependencia y tolerancia que crea en aquel que la consume. La heroína produce una gran euforia seguida de náuseas, calambres y vómitos que sólo cesan una vez vuelve a inyectarse heroína. Tiene un gran síndrome de dependencia y unos rápidos y graves efectos en el organismo, además del peligro existente entre sus consumidores de contraer infecciones letales como el sido o la hepatitis. Son muchas las campañas desarrolladas para concienciar a la sociedad, y sobre todo a los jóvenes, de lo peligroso de estas sustancias, creando incluso un Plan Nacional sobre Drogas, donde el objetivo del Gobierno es el de reducir su consumo y la tolerancia que parece existir hacia ellas. Pero además existen numerosas asociaciones como la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, FADE, Proyecto Hombre, y numerosas asociaciones cristianas, entre otras muchas, que dirigen su trabajo a informar para prevenir y actuar para ayudar a salir del mundo de las drogas a aquellos que quieran hacerlo. Para ello cuentan con teléfonos de información, programas para desintoxicación, terapias de grupo, y muchas técnicas que ayudan no sólo a drogodependientes sino también a sus familiares que en muchas ocasiones no saben cómo ayudar.