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TELEVISIÓN

El concursos holandés que premiaba con un riñón es un montaje

Por Lurdes Noelia SegoviaTiempo de lectura3 min
Comunicación04-06-2007

El “reality para ganar un órgano”, que ha desatado una gran polémica en Holanda y en todo el mundo, ha sido un engaño. El programa en el que participaban tres enfermos otorgaba como premio un riñón que salvaría la vida a uno de ellos. El Gran espectáculo ha sido, finalmente, un montaje para concienciar a los holandeses de la necesidad de donar órganos.

Un programa de televisión holandés de Endemol, la productora de Gran Hermano, tenía previsto emitir un reality show en el que una enferma terminal escogería, con ayuda del público, a uno de los tres pacientes para otorgarle uno de sus riñones y salvarle así la vida. Numerosos colectivos y organizaciones denunciaron durante la pasada semana la falta de ética de un programa que jugaba con la vida de los enfermos, pero la productora dijo, que aún así, pensaba llevarlo a la práctica. Finalmente, todo ha quedado en un susto. El programa ha sido un engaño. El objetivo de la emisión era llamar la atención sobre la escasez de donantes de órganos en Holanda, pero la forma de hacerlo no ha sido bien recibida por le público. El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, criticó el programa antes de la transmisión. En la Comisión Europea, se lo calificó "de muy mal gusto", y en España, el director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, se refirió al concurso como "compra-venta de órganos" y "comercialización aberrante". Asimismo, los democristianos, por boca del portavoz parlamentario Joop Atsma, criticaron, antes de que se supiese el fraude, que el público pueda influir en la decisión de la donante y denunciaron que en ese proceso se podría incurrir en un delito de discriminación. Pero la realidad es que Lisa, la mujer donante que decía padecer un cáncer cerebral incurable, es una actriz de 37 años, pero las personas que concursaban por el órgano, son enfermos de verdad, ha dicho el responsable del programa The Big Donor Show. "Su vida es una realidad amarga", dijo el presentador, después de revelar el engaño cuando Lisa debía hacer de salvavidas. El fin no justifica los medios El programa, coproducido por la productora Endemol defendió la broma pesada en una rueda de prensa y dijo que su objetivo era enfocar la atención en una necesidad crónica de órganos de donante, pero fue criticado por el primer ministro holandés. El director de la cadena BNN, Laurens Drillich, disculpándose en nombre de su televisión ha dicho entre otras cosas que "todos los años, más de doscientas personas mueren esperando un transplante. Esto es un gran problema que puede y debe ser solucionado". Además, espera “que la indignación sobre el programa de el lugar para la indignación sobre la escasez de donantes". El ministro de Educación holandés, Ronald Plasterk, ha aclamado el espectáculo como "un truco fantástico" y un modo inteligente de llamar la atención a la escasez de órganos. Sin embargo Kuik Bas, un portavoz del Ministerio de salud pública, declaró que "este no es el modo apropiado de conseguir a más donantes". Los Países Bajos tienen una de las cifras de donante más bajas en Europa, según datos del Consejo de Salud del país. Aproximadamente 40.000 pacientes esperan un transplante a través de la Unión Europea. El índice de mortalidad esperando un corazón, el hígado o el trasplante pulmonar está entre 15 y el 30 por ciento. La disputa ética en torno al concurso la sembró el pasado fin de semana el diario sensacionalista holandés De Telegraaf, que se hizo eco de las críticas del sector político y de los aplausos de algunas organizaciones de donantes, contentas con el llamado indirecto a la cesión de órganos, pero todo no ha sido más que un gran engaño, en el que el fin no justifica los medios. No es la primera vez que se hace un montaje de este tipo. Hace un año, la BBC quería comprobar cuál era el límite de la telerrealidad y se lanzó a buscar candidatos para participar en un programa llamado Vamos a hacer un bebé en el que los concursantes tenían que concebir un niño en directo. Desde el momento de su ficticia creación, los teléfonos se colapsaron. Pero todo fue un experimento.