TOROS
Castella, el primer gran jaque a la feria de San Isidro 2007
Por Almudena Hernández
2 min
Espectáculos20-05-2007
Sebastián Castella recordará con regusto la tarde del 18 de mayo de 2007. Ese día logró un triunfo fuerte en la plaza de toros de Madrid tras desorejar al último toro del festejo. La tarde tuvo su cruz. Miguel Ángel Perera resultó cogido de gravedad en un quite, por lo que la corrida de tres matadores acabó en un forzado mano a mano entre Sebastián Castella y Miguel Abellán.
El torero madrileño protagonizó varios momentos de buena plasticidad y lucimiento, pero no logró construir una obra maciza, algo para lo que hubo que esperar al último toro de la corrida de Valdefresno. El francés edificó una lidia sólida, sentida, plástica y pura que fue a más hasta la mismísima estocada que recetó. Para entonces seguramente ninguna de las 24.000 almas que rebosaban los tendidos venteños consideraba que el artífice de la pasión que hacía mover los pañuelos tenía una dulce cara de niño. Hay quien dice que para salvar a la fiesta de los antitaurinos europeos sólo se puede hacer con una figura del toreo del país galo, una mujer que reviva las hazañas de Cristina Sánchez y hacer oír la voz del importante movimiento cultural del mundo taurino. Lo primero parece ir por muy buen camino. A saber de dónde habrá sacado la sangre taurina Sebastián Castella, con unos antecedentes familiares que van más allá de las fronteras francesas. Puestos así, también hay quien defiende que en la vieja Europa, hace siglos y siglos, acamparon manadas de toros salvajes... De momento, la prensa podrá obtener la información de primera mano este martes 22, pues Sebastián Castella está anunciado junto al herido Miguel Ángel Perera y Ambel Posada en la tradicional corrida de la prensa. Los toros, de Puerto de San Lorenzo. Al día siguiente del triunfo del francés, el cartel del sábado convocaba a los seguidores del arte del rejoneo a una cita en la capital de España. También en el último toro de la tarde llegó el momento cumbre. Fue a cargo de Diego Ventura, que recibió al toro en la puerta de chiqueros, y tras colocar el primer rejón se logró el favor del respetable con su alegría y disposición en la plaza. Su compañero Sergio Galán logró un apéndice. El lunes, el novillero Pepe Moral hacía lo propio en una novilada de Guadaira. El joven diestro logró sumar las dos orejas necesarias para salir en volandas de la monumental madrileña, recuperando la ilusión del público por las nuevas generaciones de toreros. En el ruedo apareció la disponibilidad, alegría y ambición torera, condiciones muy lejanas a la típica pasividad y dejadez que acompañan a muchos novilleros, aun anunciándose en Madrid.





