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FRANCIA

Sarkozy reafirma su aperturismo en sus primeros días como presidente

Por Miguel MartorellTiempo de lectura4 min
Internacional18-05-2007

En sus primeros días como presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy ha demostrado ser coherente con lo prometido en su batalla por el Eliseo. Sólo tres días después de haber tomado posesión, el líder conservador había nombrado a un Gobierno que abarca todo el espectro ideológico francés y ya había realizado su primer viaje oficial. Su reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, le confirma como la nueva esperanza europeísta para una UE estancada.

Sarkozy tomó posesión del cargo el pasado miércoles, tras un retiro a bordo de un lujoso yate en el Mediterráneo muy criticado por los medios galos. En una ceremonia ritual que ha permanecido prácticamente inalterable en las últimas décadas de la República Francesa, el presidente saliente, Jacques Chirac, bajó por última vez las escaleras del Eliseo. Con un apretón de manos sobrio, Sarkozy y Chirac, dos enemigos políticos en los últimos tiempos, escenificaron el traspaso de poderes, que va acompañado con el cambio de manos de las claves del armamento nuclear francés. A continuación, el nuevo presidente entró en el Palacio Presidencial para pronunciar su primer discurso como jefe de Estado. Visiblemente emocionado, Sarkozy pronunció una frase propia del nuevo Napoleón francés: “No tengo derecho a decepcionar a los franceses”. Así, reiteró la “exigencia del cambio” que necesita el pueblo1, así como sus líneas maestras, de “romper” con el pasado y de “obtener resultados” en su mandato. “Para servir a Francia no hay campos, sino solamente las competencias, las ideas y las convicciones de aquellos que ponen por delante el interés general”, proclamó Sarkozy, que se comprometió a defender “la independencia de Francia y la identidad de Francia”. En su discurso, el nuevo presidente no olvidó mencionar a las grandes figuras de la política francesa, desde Charles de Gaulle, hasta François Mitterrand, pasando por Georges Pompidou y Valery Giscard d’Estaing, sin olvidarse de su predecesor, Chirac. Tras una emotiva ceremonia en un escenario perfectamente planificado, el monumento a la resistencia francesa frente al invasor nazi, Sarkozy dio un nuevo golpe de efecto con su primera iniciativa como presidente: Un viaje a Alemania para reunirse con la presidenta de turno de la UE, la canciller Angela Merkel. Ambos comparten la voluntad de sacar a la Unión de su parálisis y para ello no dudaron en reafirmar la amistad del eje franco-alemán. De ese encuentro, surgió una idea que ambos ya han defendido públicamente, la necesidad de que la UE apruebe un minitratado constitucional para ponerse en funcionamiento y dejar atrás la Carta Magna que quedó en suspenso tras el ‘No’ de Francia y los Países Bajos. Sorpresas en el nuevo Gobierno Tan sólo dos días después, Sarkozy daba a conocer el que será su primer Gobierno. Con el que ha sido director de su campaña para el Eliseo como primer ministro, François Fillon, y el ex primer ministro Alain Juppé como número dos y titular de la macrocartera de Ecología, Desarrollo y Ordenación del Territorio, su Ejecutivo es la expresión del “aperturismo” prometido. Eso sí, Sarkozy se ha guardado bien y ha colocado a sus alfiles en las carteras que más acción política deben emprender. Además, en un ejercicio de auténtico malabarismo político, Sarkozy y Fillon han reunido bajo el paraguas del Ejecutivo a las figuras de la derecha que más peligro tenían a la hora de encabezar un movimiento secesionista dentro del partido. Con todo, el Ministerio de Exteriores queda en manos de un militante del Partido Socialista, ex ministro de varios gobiernos de izquierda y cofundador de Médicos Sin Fronteras, Bernard Kouchner. Otros dos destacados socialistas formarán parte del Gobierno: Jean Pierre Jouyet, y Eric Besson, secretarios de Estado de Asuntos Europeos y de Prospectiva y Evaluación de Políticas Públicas, respectivamente. Hervé Morin, antiguo jefe de la centrista Unión Democratica Francesa (UDF) –partido de François Bayrou- tomará la Cartera de Defensa. Uno de los más fieles seguidores de Sarzkozy, Brice Hortefeux, se hará cargo de otra macrocartera, la de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Codesarrollo. Xavier Bertrand, lidiará en el Ministerio de Trabajo, Relaciones Sociales y Solidaridad. La Cartera de Interior será para Michèle Alliot-Marie, y la de Economía, Finanzas y Empleo para Jean-Louis Borloo. El caso más llamativo, que algunos no han dudado en calificar de “el sueño francés” es el de Rachida Dati, ministra de Justicia, proveniente de una familia humilde de Argelia, antigua colonia de Francia en el Magreb. Sin embargo, y aunque la promesa de “aperturismo” parece cumplida con la formación del nuevo Gabinete, lo cierto es que Sarkozy guarda, como es lógico, las carteras clave para la derecha y somete a las que ha dejado a la izquierda y al centro a un estricto control a través de asesores personales en el Eliseo.