INMIGRACIÓN
Un fenómeno fuera de control
Por Paula Portas
1 min
Sociedad18-05-2007
España es, a la vez, un país que cuenta con un importante número de ciudadanos que viven en el extranjero y con una creciente presencia de ciudadanos de otros países que llegan para vivir aquí. Además la distribución de la población extranjera en España muestra una característica esencial, la concentración territorial.
Según los datos de inmigranción en 1998, cuatro de cada cinco vivían en seis Comunidades Autónomas, en las que además viven dos de cada tres españoles: Canarias y Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid. Como medida reguladora de este fenómeno, desde 1991 la política de inmigración en España se centra en tres pilares mencionados de manera reiterativa por los responsables de las administraciones públicas y los políticos. Dichos pilares son el control fronterizo e interno de los flujos migratorios, en segundo la integración social de los inmigrantes y la cooperación al desarrollo como medida de contención en origen de los flujos. A estos se les añaden desde principios de la década de los noventa dos objetivos no abordados anteriormente: el apartado de la integración social y la lucha contra la inmigración irregular, dos aspectos de especial relevancia en el impacto social y mediático del fenómeno migratorio. Muchos millones de pasajeros circulan al año por los aeropuertos de la Unión Europea, lo que justifica la dificultad para controlar a todo aquel que entra y sale de ellos. Los aeropuertos son los puntos de llegada a Europa más frecuentados por la inmigración ilegal a pesar de que mucha gente cree que sean las pateras. El avión es el medio de transporte más utilizado por aquellos inmigrantes procedentes de lugares más distantes como América Central y del Sur, los países asiáticos o incluso de la Europa del Este.





