ETA
Los terroristas marcaron objetivos para atentar durante el alto el fuego
Por Silvia Sánchez
3 min
España07-04-2007
Durante el alto el fuego decretado por ETA a principios del pasado 2006, la banda siguió con sus actividades criminales. Según las declaraciones de los detenidos en la operación contra el ‘comando Donosti’, los etarras tenían órdenes de vigilar y marcar posibles objetivos para la banda. Los explosivos y demás material incautado durante las pasadas semanas demuestran que la banda terrorista tenía capacidad para actuar.
José Ángel Lerín Sanchez, uno de los primeros detenidos en la operación policial contra el ‘comando Donosti’ declaró ante el juez que parte de su labor dentro de ETA era conseguir información sobre posibles objetivos para la banda. Según se desprende de las declaraciones de Lerín, el jefe del aparato militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, dio la orden de reactivar el llamado ‘Urederra’ o comando de información. Esto ocurrió en mayo de 2006, apenas tres meses después de la que banda terrorista enviara el comunicado declarando lo que denominaron el “alto el fuego permanente” y que ahora se descubre como irreal. La fijación y seguimiento de personas demuestran la voluntad de atentar de los terroristas. El etarra arrestado y presunto jefe del ‘comando Donosti’ ha dicho que Txeroki le dio órdenes expresas de no actuar contra miembros de PSOE y no realizar ni vigilancias ni seguimientos de personas relacionadas con el PNV, Izquierda Unida, Eusko Askatasuna y Aralar. Por el contrario, Lerín sí debía obtener datos precisos de miembros del Partido Popular, que sirvieran para llevar a cabo futuras acciones contra el partido. Aunque no han trascendido nombres concretos ni cargos, el seguimiento a los populares era general. Según esta información, el Partido Socialista, por primera vez, no sería un objetivo de ETA. Hasta el atentado de la T-4 de Barajas en diciembre de 2006 un hubo acciones violentas de ETA, pero sus actividades continuaron. Lerín Sánchez y Alejandro Zobaran Arriola, alias Jacinto integraban el ‘comando Urederra’. Su trabajo consistía en elaborar informaciones sobre ciertas personas e intereses del estado, como bancos y edificios públicos. Entre las posibles víctimas de ETA se encontraban el filósofo y miembro de la Plataforma Basta Ya, Fernando Savater, la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Mayte Pagazaurtundua y un testigo protegido en el ‘caso Lasa y Zabala’ conocido como Txofo. También efectuaron seguimientos a un policía nacional del barrio de Amara en San Sebastián y a dos ertzaintzas de Tolosa. Respuesta contundente a la muerte de De Juana Según informaron fuentes del Ministerio del Interior, uno de los etarras interrogados tras las detenciones aseguró haber escuchado que si moría el etarra José Ignacio de Juana Chaos a causa de su huelga de hambre, la banda respondería de manera contundente. Era la respuesta del Gobierno a una información de la agencia Vasco Press en la que aseguraba que los terroristas tenían previsto el asesinato de un policía nacional de producirse el fallecimiento de De Juana. Algunos de los terroristas detenidos en los últimos días ya tienen también antecedentes como informadores de la banda terrorista. El juez que instruye el caso ha acusado a Sergio García Lazcano y Arkaitz Agote de delito de pertenencia a ETA y les atribuye la integración en un comando de información. Según las investigaciones este comando se encargó de realizar seguimientos a políticos, guardias civiles y policías entre 1999 y 2003. El desarticulado ‘comando Donosti’ tenía así mismo como actividad, según ha declarado Lerín Sanchez, obtener información sobre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mandos policiales de la Ertzaintza, patrullas uniformadas y funcionarios de prisiones. En los últimos registros llevados a cabo por la Guardia Civil en Guipúzcoa, en San Sebastián y Rentería se han encontrado capuchas blancas como las que usan los etarras en sus comunicados y el lugar donde se imprimía el ‘Zutabe’, boletín interno de la banda. Se trata del número 111 y la preparación del número siguiente que se cree que saldría en las próximas fechas. No se conoce la información del boletín, pero normalmente sirve a la cúpula de ETA para marcar las directrices de actuación y transmitir órdenes. La operación sigue en marcha y durante los próximos días no se descartan nuevas detenciones que eleven el número de terroristas arrestados hasta el momento. Las declaraciones de los miembros del ‘comando Donosti’ han revelado que se trata de una de las células más complejas, numerosas y activas de ETA en este momento.





