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RELIGIÓN

El mensaje de un crucificado, con vida 20 siglos después

Fotografía Miles de manifestaciones como ésta se celebran en España estos días

Miles de manifestaciones como ésta se celebran en España estos días

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Sociedad01-04-2007

Una Semana Santa más, el mundo cristiano da testimonio de que sigue viva la fe que movió a una multitud a acompañar triunfalmente a Jesús en su entrada en Jerusalén hace más de 2000 años. Tras la celebración del Domingo de Ramos, los católicos reviven estos días la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Aquel Jesús histórico es más que un recuerdo o una costumbre para más de mil millones de ciudadanos en todo el mundo. Su mensaje sólo es posible entenderlo desde la apreciación de su deidad: es el Dios bueno que creó al hombre a su semejanza. Dos milenios después de la institución de la Iglesia, el actual papa Benedicto XVI se ha sumado a las alabanzas a Jesús de aquella entrada en Jerusalén entre vítores y ramos. "Como ellos,-dijo el Papa en su homilía del Domingo de Ramos- nosotros alabamos al Señor en voz alta por todos los milagros que hemos visto". "Sí, también hemos visto y vemos los milagros de Cristo -prosiguió el Pontífice-, cómo guía a hombres y mujeres a abandonar el confort de sus propias vidas y les pone completamente al servicio de aquellos que han sufrido, cómo da a hombres y mujeres el coraje para oponerse a la violencia y las mentiras y hace lugar en el mundo de la verdad". La base del cristianismo está en ese amor extremo de Dios hacia los hombres, tanto que deja al ser humano en plena libertad para elegir su camino, y tanto que se hace hombre en la persona de Jesucristo para demostrar con su sufrimiento que se puede amar así en el día a día de la Tierra. "La verdad es que nunca estuvo tan cerca de nosotros Dios todopoderoso", afirmó en su homilía del Domingo de Ramos el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Cañizares. De ahí que el cristianismo sobrepase el nivel de admiración a un ídolo para ser, más que una religión, un estilo de vida basada en la caridad y que adquiere sentido en la entrega a los demás. La Semana Santa es la fiesta más grande para los cristianos, que acuden a diversas celebraciones en las iglesias y que en España tiene un importante arraigo en las miles de procesiones que se celebran estos días, desde las más ostentosas y multitudinarias, hasta las más íntimas y sencillas en el pueblo más recóndito de la geografía nacional. El obispo de Almería, Adolfo González Montes, considera las procesiones "expresión acendrada del amor por Cristo y su santísima Madre, manifestado en la veneración de las sagradas imágenes". Según González Montes, la Semana Santa "evidencia que los sentimientos religiosos de los pueblos de tradición cristiana hunden tan hondamente sus raíces en la fe que su desarraigo institucional no significa indiferencia ante la vida de la Iglesia". Sin embargo, advierte a los católicos que "es para vivirla sin adulterarla, como antídoto contra la propuesta reiterativa y la tentación de una sociedad sin religión, absorbida por un modelo de Estado en el cual no cabe otra consideración positiva de la religión que la que permite su reducción a meras creencias privadas".