UNIÓN EUROPEA
Las sombras de 50 años de Unión
Por Luis Miguel L. Farraces
2 min
Internacional25-03-2007
Los primeros 50 años de historia de la Unión Europea se han caracterizado no sólo por ser el impulso definitivo para la paz continental, sino por los inquebrantables avances en la mejora socieconómica de más de 400 millones de europeos. No obstante, la vía del éxito se ha dejado en el tintero a lo largo de todo este tiempo importantes temas, tales como la unidad en política exterior de los países miembros, la falta de una estrategia de Defensa común y el estancamiento de la Constitución de 2004.
La negativa a ratificar el Tratado Constitucional de la UE por parte de los ciudadanos franceses y holandeses hace ya dos años supuso un verdadero jarro de agua fría para las ambiciones políticas de la cúpula europea y ha precipitado a un callejón sin salida al proyecto político común. La falta de acuerdos sobre el reparto de poder, las competencias comunitarias, las estructuras de las instituciones y la ausencia de avances en algunos campos sociolaborales denunciados por la izquierda europea dinamitaron el proceso constucional de hace dos años. Ahora, la mayoría de estados europeos ha pospuesto sus referéndum de ratificación de los tratados en espera de que los 27 busquen una reforma de éstos para poder resucitarlos. El problema a día de hoy es que con Francia, uno de los motores de la Unión y opositor a la entrada en vigor de la Constitución, en plena campaña electoral la unidad y la estabilidad necesarias para concienciar a los ciudadanos franceses de la idoneidad de la Constitución es una quimera a pesar del compromiso de reformas alcanzado en Berlín el pasado fin de semana para devolver la ilusión al proyecto continental. Sobre la cuenta pendiente en Europa de hablar con una sola voz en política exterior, el ejemplo más claro de los últimos años fue el del apoyo o no de los por aquel entonces 15, a la invasión de Iraq de 2003. Y es que el nacionalismo imperante en los estados miembros hace divergir muchas veces los intereses de las diferentes potencias, alineadas en su mayoría en torno al eje anglosajón o al francoalemán. En el año 2003 este esquema se repitió, con un sector de países alineado con Reino Unido, y por ende con el sí a la guerra, y con otro sector germano y francófilo contrario a la intervención armada. El ejemplo de Iraq, uno de tantos desencuentros entre los intereses de los estados europeos, puso de manifiesto la falta de conciencia de que sin un rumbo exterior ordenado el avance de la UE como referente socieconómico mundial se resquebraja. La ausencia de un mando medianamente operativo en la Unión, es una cuenta pendiente que bebe directamente de aquella. Lejos de ser éstos los únicos agujeros negros en la historia más o menos reciente de la UE, la falta de cumplimiento de los compromisos medioambientales, en especial de la emisión de gases de efecto invernadero, la ausencia de una identidad sólida europea y, sobre todo, el fracaso de acercar las instituciones comunitarias a la vida de los ciudadanos, engrosan la lista de cuentas pendientes de los ahora 27.





