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ETA

El lazo azul y la bandera constitucional ganaron por goleada

Por Irene E. SánchezTiempo de lectura4 min
España11-03-2007

La mayor manifestación convocada por un solo partido bajo el lema, “España por la libertad. No más cesiones a ETA”. La multitudinaria y pacífica marcha daba comienzo a las cinco de la tarde encabezada por un significativo lazo azul, símbolo de la solidaridad con las víctimas del terrorismo.

La Plaza de Colón y todas sus calles transversales se encontraban totalmente abarrotadas de miles de personas que se unían con voces y coros a la premisa, y que rogaban el cambio de la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero. La excarcelación de De Juana Chaos mediante la imposición de la pena de prisión atenuada y su traslado inmediato al País Vasco, convenció al Partido Popular para llevar a cabo la convocatoria. Un mar de banderas de España, entre las que costaba encontrar algún tipo de signo preconstitucional, parecía llevar a los propios manifestantes progresivamente desde la Plaza de la Cibeles hasta el centro de la Plaza de Colón de la capital española. “Está hasta la bandera, y nunca mejor dicho”, comentaba un ciudadano que cogía con sus manos, junto con otras decenas de manifestantes, una inmensa bandera con el gran lazo azul en su centro. Las pantallas que retransmitían cada segundo de la marcha, mostraban un plano cenital del encuentro, en el que se divisaba ese símbolo de solidaridad sobre un fondo blanco y que transcurría alrededor de los miles y miles de personas que lo rodeaban y que lo guiaban hacia el fin de la marcha. Con proclamas como “Zapatero, embustero”, o “De Juana a prisión, Zapatero dimisión” el gentío daba paso a la cabecera de la manifestación, en cuyo centro se encontraba el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy quien era aclamado con gritos de “¡presidente, presidente!”. Con gesto de alegría y satisfacción, saludaba a sus simpatizantes a medida que avanzaba entre un sentimiento de unidad que se manifestaba con cánticos como “España unida jamás será vencida” o “Vascos sí, ETA no”. Sentimiento que a su vez se plasmó en los diversos carteles que se observaban a lo largo del paseo de Recoletos. De tal forma, frases como “¿Claudicar? No, gracias”, se podían ver en algunos; “Preso de ETA”, junto a una marioneta con el rostro de Zapatero o “España no se rinde y no olvida a sus muertos” en otros. El etarra De Juana Chaos tuvo también su parte de protagonismo entre los gritos de los manifestantes. Así, le dedicaron algunos tales como “¡asesino, asesino!” o carteles como “Lo de De Juana, ¿cómo se come?” en alusión a la huelga de hambre llevada por el mismo los últimos meses. PASADO Y PRESENTE DEL PP Además del líder del PP, otros miembros de su partido acudieron a la marcha. Miembros de la actual directiva popular y de la pasada estuvieron presentes en el encuentro entre los que destacaron el ex presidente del Gobierno, José María Aznar; el secretario general del PP, Ángel Acebes; el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana; el ex ministro de Defensa, Federico Trillo; la ex presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudí y los eurodiputados Carlos Iturgáiz y Jaime Mayor Oreja, también ex ministro de Interior. Estos dos últimos fueron a su vez amenazados de muerte por la banda terrorista ETA. Entre las víctimas del terrorismo se observó al ex funcionario secuestrado por la banda terrorista, Ortega Lara, que también acudió a la manifestación; además de Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado el año 1997 por ETA, junto al padre del fallecido. Al término de la manifestación ambas víctimas, subieron al escenario junto con la presidenta del País Vasco, María San Gil, que momentos antes defendía la libertad por encima de todo y apoyaba el cambio de la política antiterrorista del Gobierno actual, y junto con otras víctimas y miembros del Partido Popular. No se quedó impasible todo aquel que debido a la cantidad de gente no pudo acercarse lo suficiente a las grandes pantallas o al centro de la Plaza, donde Mariano Rajoy dio pie a su discurso. Cual partido de fútbol o evento importante, los bares de las callejuelas contiguas retransmitían las palabras del presidente del PP, que los manifestantes aprobaban con gritos, aplausos y vítores, alegres y “orgullosos”, tal y como el propio Rajoy les instaba a estar por ser españoles. Los comentarios de los ciudadanos una vez acabado el encuentro siguieron todos la misma línea: pacífica, cívica y con mucho sentimiento de por medio, fue la valoración de la inmensa mayoría. Ricardo, funcionario de prisiones, sí que mostró su indignación acerca de la situación del asesino De Juana Chaos, y advirtió de que “es un fraude de ley clarísimo como todos los que se han cometido hasta ahora en el poder.” Afirma que “se le pasó a otro departamento y que así consiguió los votos suficientes, con el voto de calidad.” Elena, otra de las asistentes a la marcha, aseveró contundentemente: “No sé si habrá servido de algo, pero si morimos, moriremos con las botas puestas”, sentenció.