AFGANISTÁN
Un ataque talibán contra el vicepresidente de EE.UU. causa 18 muertos

Atentado talibán con un coche bomba en Afganistán
Por Miguel Martorell
2 min
Internacional02-03-2007
“A las diez de la mañana escuché un leve sonido de una explosión”. Así relataba el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, cómo vivió el ataque suicida talibán a la principal base estadounidense en Afganistán, situada en Bagram. El mandatario norteamericano salió ileso de la explosión, pero no tuvieron la misma suerte los soldados de la garita de seguridad que custodia la base, donde se produjo la deflagración.
Las cifras de muertes no están claras. Según un comunicado del Ejército estadounidense, nueve personas perdieron la vida en el incidente, entre ellos, un soldado norteamericano y uno coreano, así como un contratista y dos trabajadores que esperaban entrar en la base. Según esta versión, 24 civiles afganos habrían resultado heridos y tres de ellos habrían muerto horas más tarde en el hospital. La versión talibán del ataque suicida incrementaba la cifra de caídos en los incidentes. Un portavoz del movimiento talibán en Afganistán aseguraba que hasta 20 personas habrían muerto en el ataque, que se dirigía, afirmó, contra el vicepresidente de EE.UU. El suicida se llamaba Abd al-Rahim, de la provincia de Logaar, al Sur de Kabul. Según testigos presentes en Bagram, el talibán llegó hasta la base aérea a bordo de uno de los camiones que habitualmente transportan petróleo al interior de la base. Cuando los soldados de la garita de seguridad que controla la entrada en el recinto militar le dieron un alto para realizar un registro, el individuo que conducía se bajó del camión y se inmoló. “Fue un ataque suicida, tuvo lugar entre la puerta principal y el control de seguridad de los soldados estadounidenses”, confirmó el gobernador del distrito de Bagram, Kabir Ahmad. Mientras un avión militar lo trasladaba hacia Omán, Cheney relató cómo vivió el ataque y los minutos posteriores. “A las diez de la mañana escuché un leve sonido de una explosión. Me trasladaron por un periodo de tiempo relativamente corto a uno de los refugios de bombas cercanos”, explicó. El vicepresidente estadounidense añadió que “cuando la situación se calmó y pudieron hacerse una idea de lo que estaba sucediendo, pude regresar a mi cuarto hasta la hora de marcharme”. “Los talibán están buscando, claramente, caminos para cuestionar la autoridad del Gobierno central. Atacar Bagram con un suicida es uno de esos caminos de hacerlo”, concluyó. La visita sorpresa de Cheney a Afganistán no fue pura cortesía diplomática. De hecho, el ataque talibán no hizo sino aumentar la preocupación de EE.UU. en torno al tema esencial a tratar con el presidente del país asiático, Hamid Karzai: la fortaleza de los talibán en ciertas regiones del estado y esa ofensiva que los señores de la guerra están preparando para esta primavera. Ese fue el punto principal de discusión que estuvo sobre la mesa tanto con Karzai como con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf. La Casa Blanca está presionando con todos sus medios diplomáticos al Gobierno paquistaní para que actúe con más firmeza contra los grupúsculos talibanes que utilizan su territorio como refugio y campo de entrenamiento.





