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INFANCIA-JUVENTUD

Los incidentes de Alcorcón despiertan el debate sobre la xenofobia

Fotografía
Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Sociedad27-01-2007

Las peleas en Alcorcón (Madrid) entre españoles e inmigrantes han hecho resurgir un problema vigente, la integración de los inmigrantes en España. Desde el año 2004, las bandas latinas han aumentado considerablemente, y con ello el racismo. La Policía Nacional ha detenido a muchos de sus integrantes, pero su actividad no ha cesado.

"¡No es un problema de racismo, es un problema de delincuencia", gritaban algunos durante la revuelta. Los altercados que ocurrieron hace unos días en Alcorcón se desencadenaron por simples disputas. La diferencia está en que las personas que se vieron involucradas eran de diferentes países. Los Ñetas, Latin Kings, Skinheads, Los Más Cabrones (LMC), la Banda del Chupete, Marroquíes, Bakalas y Sharps son, según un informe encargado por el Ayuntamiento de Alcorcón y la Comunidad de Madrid, las ocho bandas reconocidas en la localidad. El número de inmigrantes de bandas latinas crece cada día. En total, 1.300 adolescentes se han identificado los últimos meses como miembros de estos grupos en toda España. A raíz de estos datos, los inmigrantes ven más lejos su total integración en España. Algunos aseguran que reciben un trato diferente por parte de la Policía, entre otros, por el hecho de ser extranjeros. Otro dato importante se relaciona con la edad de estos jóvenes. La mayoría de los que participaron en las trifulcas tenían entre 16 y 25 años. Casi el 50 por ciento de los integrantes de bandas españolas y latinas tienen menos de 18 años, según la delegación del Gobierno. La proporción de hijos de inmigrantes en España asciende al 30 por ciento del total de ciudadanos, lo que para muchos latinos puede llegar a ser un problema. Otro de los grupos que puede resurgir con más fuerza son los ultraderechistas. La policía teme que puedan realizar su propia campaña contra la inmigración a raíz de estos incidentes. De hecho, numerosos foros llamaron a acudir a través de mensajes de texto y correos electrónicos a numerosos jóvenes a la localidad madrileña para organizar una nueva revuelta el pasado sábado 27 de enero. Aunque la presencia policial fuera fuerte, los manifestantes organizaron numerosos disturbios que provocaron pequeños enfrentamientos entre agentes y radicales.