ENERGÍA
El precio de la luz subirá de forma casi proporcional al IPC
Por Mayra Ambrosio L.
2 min
Economía17-12-2006
Una gran contradicción. Así es como se debe definir a lo ocurrido en torno a la subida del precio de la luz. La semana pasada se dio a conocer que subiría entre un seis y un 10 por ciento, lo que disparó las alarmas, pero la cifra definitiva, para los hogares, finalmente casi equivaldrá al Índice de Precios al Consumo (IPC).
El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, ha avanzado que la tarifa eléctrica de los consumidores domésticos subirá, a partir del 1 de enero, una media del 2,8 por ciento, mientras que para el resto de los usuarios el incremento será de alrededor de un 5,52 por ciento. Aunque este dato es mejor que el anteriormente especulado, lo cierto es que la economía familiar finalmente sí se verá resentida, puesto que el ministro ha anunciado que las tarifas se revisarán de forma automática cada tres meses, tal y como ocurre con el gas. Las variaciones se harán de manera proporcional a la evolución de los precios del petróleo, carbón o gas, así como de los costes de generación y una vez que comience a funcionar el mercado de subastas de electricidad, que será regulado por la Comisión Nacional de la Energía, (CNE). Los cambios en los precios, que afectarán sólo a la parte de la tarifa relacionada con los costes de producción, podrán ser al alza o a la baja, no dependerán del Gobierno y tendrán topes para evitar reformas sustanciales Estos anuncios los ha realizado el titular de Industria en un contexto de reforma de la Ley del Sector Eléctrico. Ante la convicción del Ministerio y las compañías eléctricas de que el actual sistema de tarificación no se corresponde con la realidad del sector, dicha institución ha remitido el borrador del Real Decreto de Tarifas a la CNE. Algunas de las principales medidas recogidas en dicho escrito, que pretende poner fin al déficit tarifario -diferencia entre los ingresos y los costes de producción de electricidad- son: clasificar a los consumidores dentro de distintos perfiles, crear un déficit a priori, llevar a cabo subastas de energía y elaborar un plan de renovación de contadores, así como revisar las primas a la generación de energías renovables. Una adaptación a Europa Mediante estas iniciativas, el Gobierno quiere llevar a cabo la transposición de las directivas de los mercados del gas y la electricidad, esta última en pleno trámite parlamentario, que prevén la desaparición de las tarifas reguladas a partir del 1 de enero de 2008, para el gas, y de 2011 para la luz. El Ministerio de Industria ha señalado que las tarifas del gas natural también subirán una media del 2,8 por ciento el próximo año. A diferencia de lo que ocurre hasta ahora en el sector eléctrico, aquí sí se revisan cada tres meses. Y mientras Joan Clos se vanagloria de que los precios españoles “son de los más bajos de Europa” y de que continuarán así el año que viene pese a los incrementos, seguro que más de uno pedirá en su carta a los Reyes Magos que le traigan una bajada de los recibos de la luz, el gas, el teléfono, de los tipos de interés y del precio del alquiler, junto con un aumento de sueldo y un libro de autoayuda sobre cómo estirar el dinero.





