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IRAQ

Sadam Hussein es condenado a morir en la horca

Por Luis Miguel L. FarracesTiempo de lectura3 min
Internacional05-11-2006

El ex dictador iraquí, Sadam Hussein, fue condenado la semana pasada a morir ahorcado por el tribunal que le juzgaba a causa de la matanza de 148 chiíes en la ciudad de Dujail en 1983. Las Fuerzas de Seguridad implantaron el toque de queda en todo el país 24 horas antes de que se conociese la sentencia para evitar incidentes. Sadam, aún tiene otras causas pendientes con la justicia por el exterminio sistemático de kurdos durante su mandato.

Tras un juicio, abierto en octubre de 2005, que parecía interminable, el fallo de los magistrados ha sido contundente: Sadam Hussein debe morir en la horca. Durante este tiempo superior a un año, se han sucedido las aplazaciones de vistas y los desafíos del ex dictador iraquí y sus asesores a la autoridad del Tribunal que les juzgaba han sido permanentes. Este tono provocador se repitió el día en el que se conoció la sentencia. Primero al solicitar el magistrado del caso, Rauf Abderrahman, que el acusado se pusiera en pie para escuchar el veredicto, Sadam se negó en rotundo; y después, durante la lectura del fallo, el líder baazista intentó tapar la voz del magistrado a gritos de “viva el pueblo”, “viva la nación”, “sois parte de la ocupación” y “muerte a los enemigos de Iraq”, refiriéndose a los jueces. Tras finalizar la exposición de la sentencia, Sadam exclamó en voz alta “Alá es grande”, en repetidas ocasiones, algo curioso teniendo en cuenta que ha sido el máximo exponente de la corriente laicista Baaz durante décadas y, salvo excepciones y siempre por conveniencia, ha intentado que no se le relacione con la religión en sus apariciones públicas. Respecto a las sentencias de los asesores del ex dictador iraquí por el caso de Dujail, estos han sufrido diferente suerte. Por una parte, Barzan Ibrahim al Tikriti, hermanastro de Sadam, y Awad Hamad al Bandar, antiguo presidente del Tribunal Revolucionario, han sido condenados también a pena capital. Por otro lado, el ex vicepresidente del país, Taha Yassine Ramadan, cumplirá cadena perpetua; mientras que los líderes baazistas Ali Dayeh y Abdalá y Nezhar Kadum, han sido sentenciados a penas de entre siete y 15 años de cárcel por “homicidio involuntario.” Sólo ha habido una absuelto entre los acusados, Mohamed Al Azawi, funcionario del Partido Baaz en el mismo Dujail. Toque de queda 24 horas antes de la sentencia El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, impuso el toque de queda indefinido en cuatro provincias del país a sólo un día de que el fallo del Tribunal se hiciese público para evitar enfrentamientos entre defensores y retractores de Sadam. Entre las medidas especiales por la sentencia al ex dictador estaban el cierre del aeropuerto internacional de Bagdad, el decreto de estado de alerta para las Fuerzas Armadas, y la convocatoria de los soldados reservistas durante 12 horas. Pese a todo, se registraron algunos incidentes en la capital entre la Policía y decenas de insurgentes en los que murieron 53 personas, aunque la mayor parte de la población permaneció pacíficamente pendiente de la radio y los televisores. A expensas de lo que sucedería 24 horas después, el presidente estadounidense, George W. Bush, advirtió de que “Iraq se convertiría en un infierno si su detenido fuera condenado a muerte.” Reacciones internacionales La condena a muerte del ex mandatario iraquí ha ocupado las portadas de los periódicos de todo el mundo y, como no, numerosos líderes internacionales han dedicado palabras al veredicto. La Casa Blanca, en boca de su portavoz, Tony Snow, calificó que el del dictamen, fue un “buen día para los iraquíes.” Asimismo, el embajador norteamericano en Iraq, anunció que el juicio “ha demostrado la imparcialidad de los magistrados” y animó a los ciudadanos a “pasar página tras la represión de un dictador que masacró a su pueblo y le involucró en guerras con países vecinos.” La mayoría de países europeos, entre ellos España, valoraron positivamente que Sadam pague por sus hechos pero se han mostrado contrarios a la pena de muerte. Rusia, por su parte, calificó el fallo de “arbitrario” y “dictado con vistas a las próximas elecciones legislativas norteamericanas en un intento de demostrar que Estados Unidos ha obtenido algo de la invasión de 2003.”