TERRORISMO
Las últimas acciones de ETA obligan a Zapatero a revisar el proceso

Por Alejandro Requeijo
2 min
España29-10-2006
“El Gobierno seguirá comprobando la verdadera voluntad de ETA de dejar la violencia”. De este modo y con el verbo “comprobar” como eufemismo de verificar, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega anunció que el Ejecutivo reiniciará un periodo para cerciorarse de la verdadera voluntad de la banda para abandonar las armas definitivamente.
No es la primera vez. El Gobierno ya llevó a cabo un proceso de verificación poco después del alto el fuego permanente emitido por la banda. Las investigaciones terminaron con el anuncio, el día 26 de junio, del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien desde una sala del Congreso de los Diputados hacía público ante los periodistas que se daban las condiciones necesarias para el diálogo. El alto el fuego era “real” y “completo”. No obstante ahora, cuatro meses después, las declaraciones de la vicepresidenta son el resultado de una fase de estancamiento en el proceso gravemente dañado tras la última acción de la banda terrorista: La Policía francesa confirmó el pasado miércoles 25 la autoría de ETA en el robo de 300 revólveres, 50 pistolas y diversas piezas sueltas en el sur del país galo. El suceso se conoció tan sólo unas horas antes de que el PSOE llevará al Parlamento Europeo un debate sobre la conveniencia de continuar con el proceso de negociación con la banda. El PP, contrario en todo momento a la celebración del pleno, pidió una vez más que éste fuese suspendido debido a la noticia de una nueva actuación de ETA. Finalmente la Eurocámara celebró su debate mientras desde España el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba que esta actuación de rearme de los terroristas “tendría sus consecuencias”. Las advertencias del presidente del Gobierno no sentaron nada bien a la ilegalizada Batasuna. Uno de sus dirigentes, Joseba Permach, desafió a Zapatero al afirmar que no era responsable que el líder del Ejecutivo lanzase amenazas. Fue más allá incluso al equiparar el robo de pistolas con el “acoso judicial y policial contra la izquierda abertzale”. Tras estas actitudes del entramado etarra el Gobierno ha optado por endurecer su postura, el menos eso se deduce de las declaraciones emitidas por la vicepresidenta quien no descarta incluso que el proceso se pare en caso de que ETA mantenga sus procedimientos. El tiempo juzgará si el Ejecutivo cumple estas palabras. De momento el PSOE ya ha pedido a ETA “hechos inequívocos” de su voluntad de poner fin a la violencia.





