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IRAQ

Bush se declara "preocupado" por la situación iraquí

Fotografía
Por Miguel MartorellTiempo de lectura4 min
Internacional29-10-2006

Los objetivos de Estados Unidos en Iraq siguen "inmutables", pero la situación que se vive en el país mesopotámico ha obligado a Washington a replantearse sus estrategias militares: ni el presidente estadounidense, George W. Bush, ni la cúpula castrense tienen intención de verse envueltos o tomar parte en "una lucha entre sectas". Sin embargo, y pese a la preocupación y la insatisfacción de Bush respecto a Iraq, la retirada sigue sin ser una opción barajable.

A menos de dos semanas de las elecciones legislativas del 7 de noviembre, Bush dedicó una rueda de prensa inusualmente larga a tratar la política de su gabinete en Iraq, el talón de Aquiles de los republicanos de cara a la cita con las urnas. No en vano el 44 por ciento de los estadounidenses asegura que dará su voto a los demócratas, frente al 33 por ciento que opta por la opción republicana, según un sondeo realizado por Reuters. La intervención de Bush ante los medios fue una de las pocas ocasiones en las que se le ha podido ver haciendo autocrítica en público sobre la deriva de los acontecimientos en Iraq. Pese a que él mismo se encargó de proclamar el fin de la guerra el 1 de mayo de 2003, lo cierto es que el país se encuentra inmerso en una guerra civil no declarada y la violencia ha alcanzado cotas despiadas desde principios de este año, especialmente entre suníes y chiíes. "Sé que muchos estadounidenses no están satisfechos con la situación en Iraq. Yo tampoco estoy satisfecho", reconoció Bush, que, no obstante, insistió en el principal argumento para permanecer en el país mesopotámico: una victoria en Iraq es una victoria en la particular guerra contra el terror de Washington. "Estamos ganando y ganaremos, a menos que nos retiremos antes de acabar el trabajo", remachó. Con ese argumento y la lapidaria frase "la retirada significa derrota", Bush dejó claro que su principal objetivo en Iraq es "inmutable". Ahora bien, sí que admitió que el Ejército cambiará su estrategia, ya que, a su juicio, los insurgentes lo han hecho. Los americanos no tienen ninguna intención de tomar parte en una lucha sectaria o de permanecer en un fuego cruzado entre facciones rivales", aseguró Bush. Precisamente, estos son dos de los riesgos que más preocupan a la oposición demócrata, que considera que la permanencia de las tropas en Iraq sin un calendario de retirada establecido expone a los militares a apoyar a unos u otros o quedar en medio de la guerra entre suníes y chiíes, señala el diario estadounidense The Washington Post. Datos preocupantes Durante este mes de octubre los datos que arroja la situación en Iraq son escalofriantes. "Ha habido duros combates, muchos enemigos han sido eliminados o capturados y hemos sufrido bajas. Este mes hemos perdido a 93 compatriotas en Iraq, el mayor número desde octubre de 2005. Más de 300 miembros de las Fuerzas de Seguridad iraquíes han dado su vida en combate. Los civiles han sufrido una violencia inexplicable a manos de terroristas e insurgentes", enumeró Bush. "Estos datos son una seria preocupación para mí y una seria preocupación para el pueblo de América", reconoció el presidente estadounidense. Sin embargo, Bush dejó claro que no "presionará" al Gobierno de Nuri al Maliki "más de lo que puede aguantar". Eso sí, le ha dejado claro al Ejecutivo iraquí que "la paciencia de Estados Unidos no es ilimitada". Tras un año al mando de Iraq, el Gobierno de Al Maliki ha sido incapaz de alcanzar la reconciliación nacional a la que se comprometió o, incluso, de mantener la seguridad en ciertas partes del país. Hace tan sólo una semana, 800 milicianos del clérigo chií Muqtada al Sadr tomaban la ciudad de Al Amarah y el Ejecutivo iraquí sólo pudo negociar con ellos la paz tras barajar la opción militar. Un día antes, la insurgencia suní paseaba por las calles de Ramadi proclamando un estado islámico independiente. Poco ha trascendido de la nueva estrategia de Estados Unidos en Iraq. De momento, el comandante en jefe del Ejército, el general George Casey, ha anunciado que en un periodo de entre 12 y 18 meses, las Fuerzas de Seguridad iraquíes estarán preparadas para tomar el control de todo el país. Eso no significa, matizó, que EE.UU. salga del país para entonces o que no se aumenten las tropas destacadas en Iraq hasta esas fechas. Iraq y las legislativas norteamericanas Mientras, Bush y su partido se enfrentan a una de las mayores pérdidas de popularidad de la historia política de EE.UU. y las próximas elecciones amenazan con arrebatarles la mayoría en el Congreso y el Senado que hasta ahora ostentan. Bush, sin embargo, se muestra tranquilo e incluso bromea con aquellos demócratas que ya están "midiendo las cortinas de sus nuevos despachos". Pero lo cierto es que Iraq pesará en la decisión de muchos ciudadanos a la hora de echar su voto en las urnas. Bush hace esfuerzos por resaltar que "las elecciones son un referéndum sobre qué partido tiene un plan para el crecimiento de la economía y para la seguridad de los estadounidenses", pero ni siquiera él puede evitar ese nexo: "si tenemos éxito en Iraq, América es más segura".