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ELECCIONES CATALUÑA

La última “maragallada” irrita al PSC y al resto de formaciones

Por Enrique García GarcíaTiempo de lectura2 min
España15-07-2006

Maragall parece no estar dispuesto a abandonar el ojo del huracán hasta el final. Ahora, contra el criterio de todos los partidos, incluido el suyo, se ha negado a convocar las elecciones autonómicas en día laborable. En su lugar ha elegido una festividad entre semana.

La decisión del presidente de la Generalitat, de convocar la jornada electoral en medio de un puente, el 1 de Noviembre de este año, no tiene precedentes. Por ello no hay estudios ni encuestas que orienten a las formaciones, en torno al asunto que más preocupa en este momento, la participación. Nadie sabe como puede acabar esto, pero de momento todas las formaciones políticas catalanas han mostrado su malestar por la fecha elegida. Maragall, justificó la elección del 1 de noviembre como fecha de los comicios catalanes por los costes empresariales que justificaría hacerlas en un día laborable, tal y como le pedía el PSC. También argumentó que las superiores posibilidades de movilidad de los ciudadanos en un día festivo permitirían una alta participación. El líder de CiU, Artur Mas, calificó la decisión como "una maragallada más", por su parte, el secretario general de la formación nacionalista, Josep Antoni Duran Lleida opinó que esta decisión “se aleja de la racionalidad y del interés general”. Pues sitúa la fecha de los comicios "en medio de la semana, con ciudadanos que se han guardado unos días de vacaciones para hacer el puente de Todos los Santos”, y con “una gran movilidad geográfica el día en el que la mayoría de la gente acudimos a recordar a nuestros difuntos que, a menudo, no están en el lugar en el que residimos". En las últimas semanas, los socialistas y su líder, José Montilla -que ya ha sido elegido oficialmente por su partido como candidato a la Generalitat tras el último Consell Nacional- habían barajado la posibilidad de que las elecciones autonómicas se celebraran en un día laborable para fomentar la participación, para lo cual había que calcular los costes laborales que ello podía tener en las empresas. Finalmente, Maragall ha decidido saltarse estas consideraciones, lo que no ha sentado bien en su propio partido, que también ha reprochado la iniciativa al president.