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ALTO EL FUEGO

Del secreto a voces al inicio oficial: historia de una negociación

Por Antonio PérezTiempo de lectura4 min
España02-07-2006

El Gobierno de España iniciará contactos con la banda terrorista ETA con el objetivo de poner fin de manera definitiva al terrorismo y hacer efectiva la entrega de las armas. El anuncio del presidente Rodríguez Zapatero, que se daba por hecho ya desde hace más de un año, pone fin a semanas de especulaciones e hipótesis.

El plan sigue su marcha. “Calma, calma”, le decía el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a los periodistas que esperaban el inminente anuncio del inicio de las conversaciones entre el Ejecutivo y la banda terrorista ETA el pasado día 28 de junio. Todos lo daban por hecho, pero el presidente mantenía la incertidumbre. Había dicho que el anuncio se produciría antes de final de mes… Y a la margarita le quedaban pocos días para deshojarse. Al final, la duda se despejó un día después: el Gobierno iniciará contactos con ETA después de haber comprobado el cumplimiento del alto el fuego decretado por la banda el pasado 22 de marzo. Este paso adelante llega, no obstante, después de más de un año de actuaciones preliminares. En mayo del año pasado, el PSOE conseguía en el Congreso aprobar un documento en el que la Cámara aprobaba la negociación con los terroristas si la banda abandonaba la violencia para lograr sus objetivos. Esa decisión ya se interpretó como que el equipo de Zapatero tenía previsto hablar con la banda, antes o después. La luz verde que dio el Congreso fue uno de los primeros pasos importantes, en el que el Gobierno cogía el guante blanco lanzado por el entorno abertzale en los meses anteriores. El líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, ya había movido ficha con una declaración en el estadio de Anoeta en el que, entre otros guiños al Ejecutivo socialista, anunciaba su intención de encauzar las exigencias nacionalistas por vías políticas. A estos gestos del ilegalizado brazo político de ETA, Batasuna, se le unieron diversas misivas tanto de la banda como de su entorno, en las que instaban al Gobierno y, en especial, al presidente Zapatero, a emprender las actuaciones necesarias para iniciar un proceso de paz. El contexto, además, era favorable: tres años sin víctimas mortales y con una lucha policial sin tregua que daba sus frutos. Después de pedir el consentimiento del Congreso, las especulaciones empezaron a tomar forma. En los pasillos del hemiciclo se daba por hecho que las negociaciones tendrían lugar, antes o después. Mientras tanto, el principal partido de la oposición se negó a apoyar el texto y acusó a Zapatero de romper el Pacto Antiterrorista. El plan del presidente Pero el presidente siguió con el plan trazado. Incluso empezó a dejar entrever en algunos de sus discursos públicos que se acercaba “el principio del fin” de ETA, lo que demostraba que disponía de información sobre los pasos que más tarde fue dando la banda. El más importante, la declaración del alto el fuego definitivo. Con Batasuna adelantando el mensaje durante los meses precedentes, ETA anunció su cambio de actitud el pasado 22 de marzo. En un comunicado explicaba las razones que le llevaban a paralizar sus acciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo con los gobiernos español y francés. Era algo que, a la vista de los acontecimientos, esperaba tanto el Ejecutivo como el resto de fuerzas políticas. Ya entonces el Gobierno estaba preparado para la respuesta. Primero habría que analizar si el alto el fuego era definitivo, y después podrían hacer uso del permiso concedido por el Congreso para negociar con los terroristas. Tres meses después, el Ejecutivo considera que ETA ha cumplido su palabra y anuncia, con el respaldo de todas las fuerzas políticas, excepto Popular, que se dispone a conversar con la banda. El anuncio de Zapatero, por lo tanto, no pillaba a nadie por sorpresa. Es un punto seguido al proceso ideado desde La Moncloa para poner fin al terrorismo y, a juzgar por los datos estadísticos, está dando sus frutos. El terrorismo ha pasado a ser el quinto problema que más preocupan a los españoles, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociales (CIS), cuando en el anterior barómetro se situaba en el tercer puesto. Antes de que se hiciera público el inicio de las conversaciones, el líder de los socialistas vascos, Patxi López, ya anunció su intención de reunirse con Batasuna para abordar el futuro del País Vasco, algo que provocó la crítica de los populares. Tras el anuncio de Zapatero, se iniciará ahora un proceso en el que las partes implicadas en las negociaciones contarán con, al menos, dos representantes cada una (cuyos nombres no serán públicos). Además, en el diálogo estarán presentes responsables del Centro de Diálogo Henri Dunant, una ONG suiza.