ALTO EL FUEGO
El PP y las víctimas insisten en la disolución como condición previa
Por LaSemana.es
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España30-07-2006
“¿Cuando podrán los socialista hablar con Batasuna?. Cuando desaparezca ETA y se convierta en un partido legal”. La disolución definitiva de la banda es el límite fijado por el Partido Popular para dar su apoyo al proceso y así lo manifestó su líder, Mariano Rajoy.
Tanto los populares como las principales asociaciones de víctimas mantienen por un lado su rechazo a que en la negociación se incluya ningún precio político y por otro que esas conversaciones se produzcan antes de que la banda anuncie su desaparición definitiva. Mientras esa condición no se cumpla, tal y como advirtió Rajoy, el PP “no puede dar su apoyo al proceso”. En esa línea instó al Gobierno a rectificar, reconsiderar su posición y garantizar que no se va a reunir con el complejo Batasuna-ETA. Al principal partido de la oposición no le convencen los términos en los que se va a establecer el diálogo. Así se lo hizo saber el portavoz de la formación en el Congreso, Eduardo Zaplana, al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la rueda de contactos por separado que este mantuvo con todos los grupos parlamentarios. Rajoy insistió en que su partido ha mantenido la misma postura desde que se produjo el anuncio de alto el fuego por parte de los terroristas. Aseguró que mantiene su apoyo al Gobierno para que verifique que la intención de abandonar la violencia de la banda es “irreversible” pero al mismo tiempo rechaza todo tipo de “negociación política”. Tan inmediata como la reacción del líder de la oposición fue la de las víctimas del terrorismo. Por medio de una cadena de mensajes de móvil iniciada al filo del mediodía, convocaron una concentración frente al Congreso de los Diputados. Bajo la organización de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y Rosas Blancas por la Dignidad, unas 250 personas se dieron cita en una tensa manifestación en contra de la negociación. Se pudieron escuchar gritos más duros de lo habitual como “¡Zapatero, terrorista!”, “¡Donde está el Rey!” o “¡Este presidente, es un delincuente!”. En los discursos, el presidente de Rosas Blancas, Alejandro Campoy, llamó de nuevo a “la rebelión cívica” y aseguró que su asociación ya no reconocía la “legitimidad de un Gobierno que sigue el guión escrito por ETA”. Antes de eso, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, acusó a Zapatero de “matar la memoria de las víctimas” y “legitimar a los asesinos”.





