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ETA

El Gobierno asegura que la "hoja de ruta" sigue su curso

Por Antonio PérezTiempo de lectura3 min
España25-06-2006

Sin cambio de rumbo, a pesar de que la Justicia parece frenar la marcha del proceso de paz con las últimas detenciones, las amonestaciones a los dirigentes de Batasuna, la detención de empresarios que abonaron el denominado impuesto revolucionario y la petición de que el exdirigente del PNV, Xavier Arzalluz, comparezca ante Grande-Marlaska. El Gobierno cree que estas últimas actuaciones no deberían paralizar la hoja de ruta prevista por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que anunciará en el Congreso los contactos con ETA en los próximos días.

Desde ETA, Batasuna y desde algunas formaciones políticas como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) lo califican como un cúmulo de despropósitos. La actuación de la Justicia, y en especial del juez Fernando Grande-Marlaska -que ya está preparado para ceder el testigo de su juzgado al magistrado Baltasar Garzón- contra el entorno abertzale y el aparato de extorsión de ETA ha supuesto un mazazo para algunos de los agentes involucrados en el fin del terrorismo en el País Vasco. Lo cierto es que, a pesar del alto el fuego, el Estado de Derecho no está en tregua y tanto las operaciones contra el terrorismo como las detenciones de miembros siguen estando a la orden del día. Algo que desde Batasuna consideran “un ataque frontal” contra las esperanzas de paz, algo similar a lo que reivindica ETA en su último comunicado, dirigido a la sociedad española, en el que pide al Gobierno que “pase de las palabras a los hechos” y desactive “las medidas represivas y de excepción” que, a juicio de la banda, se están llevando a cabo. Sin embargo, desde el Gobierno se lavan las manos. Dado que existe la separación de poderes, consideran que la Justicia debe actuar de manera independiente. Ante la operación que se saldó con la detención de diversos miembros de la banda en España y Francia –entre los que se encontraba el histórico Julen Madariaga, jefe de la banda y perteneciente a la formación Aralar- tanto el minitro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, como el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendieron que la operación no alteraba el curso de las cosas. “No hay ningún dato significativo que impida continuar con el proceso de paz que el Gobierno pretende seguir desarrollando”, afirmó el titular de Interior. Después de las detenciones, el Gobierno tuvo que volver a pronunciarse, esta vez sobre el comunicado de la banda terrorista. Pérez Rubalcaba declaró que ETA “sabe perfectamente lo que tiene que hacer: abandonar la violencia y perder cualquier esperanza de alcanzar sus objetivos políticos”. Una vez más, tanto el ministro de Interior como el de Justicia hicieron referencia a “las reglas de juego” para formar parte del proceso. En el mismo sentido se pronunció el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha pedido “tranquilidad” y “sosiego” ante la próxima fase del proceso, para la que pedirá el consentimiento del Congreso de los Diputados en los próximos días. Debido al clima que se ha estado fraguando desde la Opinión Pública ante los últimos acontecimientos y también como respuesta a las críticas vertidas desde el principal partido de la oposición, instó a tener “perspectiva” y manifestó que la tarea que tienen por delante es “una tarea de país, más que de Gobierno” y que para ello se necesitará “tiempo”. Poco después, ante el Comité Federal del PSOE, Rodríguez Zapatero volvió a referirse a la continuidad del proceso de paz al hacer hincapié en que es necesario contar con el apoyo de todas las fuerzas políticas. “Trabajaré sin descanso por unir voluntades, por buscar la comprensión y la ayuda del Partido Popular”, declaró. El objetivo que busca el Gobierno es buscar “un espacio de entendimiento” ante el fin de la violencia porque eso es lo que, a juicio del presidente, lo que “se merecen todos los españoles”.