TERRORISMO INTERNACIONAL
El Sinaí: frente abierto del terrorismo islámico
Por Marta Aguilera Jiménez
3 min
Internacional30-04-2006
La ola de atentados perpetrados en los últimos días en la península del Sinaí (Egipto), han puesto en evidencia los problemas de su Gobierno para controlar esa desértica y montañosa región, desmilitarizada tras el acuerdo de paz con Israel en 1979. Según Dia Rashuan, experto egipcio en integrismo islámico, estas circunstancias hacen que esta zona sea más vulnerable a los ataques.
Rashua ha asegurado que no cree que los atentados que han sacudido Egipto en los últimos dos años, en Taba (octubre de 2004) y Sharm el Sheik (julio de 2005), sean obra de terroristas de Al Qaeda, entre otras cosas porque en ninguno de sus mensajes han asumido la autoría de los mismos. El experto egipcio los atribuye a “pequeñas células terroristas” compuestas por población autóctona beduina y sin relación directa con la red de Bin Laden. Las fuerzas de seguridad egipcias apuntan como posibles autores de los ataques terroristas a los beduinos, tribu contraria el presidente egipcio Hosni Mubarak. Esta población, autóctona del desierto del Sinaí, conoce al detalle los valles y montañas desérticas de la zona, por lo que son capaces de desplazarse sin utilizar las carreteras de la región, donde se concentra la escasa presencia militar y policial de Egipto. El motivo que puede haber llevado a los beduinos a efectuar tales ataques, es el resentimiento por no haber sido partícipes del beneficio económico tras el “boom” turístico de la península en los últimos años. Por su parte, Israel mantiene su afirmación de que la red Al Qaeda, contraria a Mubarak por su alineación con Washington y Tel Aviv, tiene instalada una base en el Sinaí apoyada por los beduínos, quienes actualmente tendrían desplegadas milicias de mercenarios dispuestas a venderse al mejor postor, en este caso, los pupilos de Bin Laden. Según varios expertos entrevistados en diferentes cadenas egipcias, los atentados forman parte de un plan para hundir el turismo en el país africano, pues tiene su segunda fuente de ingresos en el enclave turístico de la Península del Sinaí. Últimos atentados Los primeros ataques de la pasada semana, que tuvieron lugar el pasado lunes en el centro turístico de Dahab, al este de la península, se cobraron la vida de 20 personas, entre ellas seis turistas extranjeros. A pesar del refuerzo de las medidas de seguridad en la zona, 48 horas más tarde, dos extremistas se inmolaron en dos localidades diferentes situadas al norte de la península. Los ataques iban dirigidos contra miembros de la Fuerza Multinacional de Observación (FMO). Poco después, un grupo de hombres atacó con granadas un puesto de la policía en Belbeis (a 55 km de El Cairo). Son los terceros atentados que ocurren en menos de dos años en la Península del Sinaí. Por un lado el de octubre de 2004 en el hotel Milton de Taba, ciudad costera al este de la península, que fue el blanco de un ataque que se saldó con la vida de 34 personas. Por otro, el de julio de 2005 en el balneario de Sharm el Sheik, también al este de la península, que dejó 64 víctimas. Muhamad Hani Mutawali, gobernador de la provincia del sur del Sinaí, pronunció un discurso en el que afirmó que se enfrentarán “con la firmeza y el rigor de la ley al extremismo”. Continuó diciendo que “Las fuerzas del fanatismo y el extremismo nos acechan e intentan sembrar la discordia entre musulmanes y cristianos, que son parte de un sólo tejido social”. La Policía ya ha detenido a una treintena de sospechosos, en su mayoría beduinos del Sinaí, aunque aún no ha señalado a los responsables, ni estos han reivindicado su autoría. El Mossad israelí, la agencia de inteligencia del país, considera que el “clan libio” puede estar relacionado, pues tachan a Egipto de “infiel y traidor”, al igual que Al Qaeda, por haber sido el primer país árabe que firmó la paz con Israel y por ser aliado de EE.UU.





