ORIENTE PRÓXIMO
Israel se prepara para la victoria de Kadima
Por Salva Martínez Más
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Internacional26-03-2006
Kadima vencerá en las elecciones legislativas que Israel celebra este martes. A pesar de que el partido de “centro” no cuente con su fundador por Ariel Sharon, quien tomará el mando del nuevo Gobierno israelí, el actual premier en funciones, Ehud Olmert, no se separará ni lo más mínimo del proyecto político iniciado por el ex primer ministro.
“Hay un fuerte compromiso para hacer de lo que él [Sharon] empezó una realidad, es un compromiso mucho más grande de lo que se puede ver normalmente en las campañas electorales”. Las palabras de Eyad Arad, el que fuera el colaborador más cercano de Ariel Sharon dan cuenta de que Kadima, partido al que Arad aconseja ahora, seguirá la vía iniciada por Sharon. Según las encuestas que recoge el diario israelí Haaretz Kadima obtendría tras los comicios de este martes 36 diputados. Por su parte, el Partido Laborista que lidera Amir Peretz recogería votos suficientes para adjudicarse entre 16 y 18 diputados. En cuanto al Likud que encabeza Benjamín Netanyahu, el partido que más pérdidas ha sufrido en la intención de voto y también en sus filas, pues Kadima se ha constituido, sobre todo, de personalidades del Likud, no debería de llegar a la quincena de diputados. La victoria de Kadima significa que la política unilateral que caracterizó a Sharon continuará con la administración de Ehud Olmert. Esto significa, entre otras cosas, que Olmert tendrá como prioridad establecer las fronteras definitivas de Israel, presentadas a principios de marzo. Este es uno de los principales puntos del programa de Kadima si bien significa la anexión de facto de un 10 por ciento de Cisjordania. No está previsto que Kadima tenga el detalle, al contrario de lo que aconsejaba una de las personalidades del Ejército israelí la semana pasada, el General Dan Halutz, de “esperar y ver” qué hace Hamas en el Gobierno palestino. Resulta igual de inquietante que, en materia de política nacional, Olmert pueda coaligarse con la que se puede aupar tras las elecciones del martes como cuarta fuerza política del país, el partido de extrema derecha Israel Beytenu (lo que significa “Israel nuestra casa”). Este partido está liderado por Avigdor Lieberman, un inmigrante moldavo que en su programa electoral plantea alojar a los árabes israelíes en el territorio palestino, dado que los considera una “amenaza demográfica”. No es absurdo que Olmert busque el apoyo de Lieberman pues el mensaje de éste último cala en la sociedad israelí. Según escribía recientemente Uri Dromi, del Instituto Israelí para la Democracia, “el 68 por ciento de los israelíes no quisiera tener un vecino árabe, el 63 por ciento cree que los árabes israelíes son un problema para la seguridad de Israel y un 40 por ciento cree que Israel debería animarles a abandonar el país”. Como señala Dromi, “es una pena que los judíos, víctimas de este tipo de actitudes, crean que su Estado judío y democrático deba comportarse así”. Políticamente, sería peor que el partido de Israel Beytenu sea partenaire de Kadima.





