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IRAQ

Los enfrentamientos interreligiosos empujan a Iraq a la guerra civil

Fotografía Los integrantes de la resistencia iraquí están a punto de causar una guerra civil

Los integrantes de la resistencia iraquí están a punto de causar una guerra civil

Por Miguel MartorellTiempo de lectura3 min
Internacional26-02-2006

La ruptura civil, política y religiosa entre las dos comunidades religiosas más importantes de Iraq -chiíes y suníes-, se ha evidenciado con jornadas de violencia en las calles. Más de 200 muertos, mayoritariamente suníes, es el balance provisional que puede hacer el Gobierno del choque entre ambos grupos.

La tensiones desatadas a raíz del atentado contra un simbólico templo chií han derivado en una matanza étnica que podría desembocar en una guerra civil. Varios individuos disfrazados de agentes de la Policía iraquí accedieron, a plena luz del día, al templo del imán Ali Al-Hdi, en la ciudad de Samarra. Tras 12 horas excavando las base de los pilares de la enorme cúpula dorada, el grupo abandonó el cuarto templo chií más importante de Iraq y detonó las cargas de dinamita. Con el santuario en el que yacen los cuerpos de dos de los imanes chiíes más venerados por la comunidad, las llamadas a la calma del Gobierno fueron inútiles. El primer ministro, el chií Ibrahim Al Yafari, recomendó unidad para "proteger la fraternidad islámica y la fraternidad nacional iraquí" ante ese atentado "contra todos los musulmanes". "Este nuevo crimen es una advertencia de que hay una conspiración contra los iraquíes para llevarnos a una guerra entre hermanos", afirmó Jalal Talabani. Nadie reivindicó la voladura del templo y numerosos grupos chiíes acusaron a la comunidad suní. Mientras, las Fuerzas de Seguridad iraquíes y estadounidenses detenían a los guardias del santuario. El ayatolá Ali Sistani realizó una pronta llamada a la protesta "adecuada" en rechazo de los ataques, pero las reacciones virulentas no se hicieron esperar. En las horas siguientes empezaron los ataques contra mezquitas suníes y las primeras violentas protestas dejaban siete muertos. Hacia un grave conflicto interno Más de 200 muertos en apenas tres días es el balance provisional que puede hacer el Gobierno iraquí desde la mañana del ataque a la Mezquita Dorada. Otros dos centenares de templos suníes han sido incendiados desde entonces mientras los dos grupos religiosos se enfrentan con violencia sectaria. En algunos barrios de Bagdad, los cadáveres de suníes ejecutados se han encontrado por decenas, los asesinatos y secuestros a cara descubierta contra esta comunidad minoritaria en Iraq se han repetido en toda la capital. Diwaniya, Kerbala, Mussayeb, Hauiya, Baquba, Hilla, han vivido también las consecuencias del conflicto interreligioso. Mientras suníes clamaban venganza, el Ejecutivo de Al Yafari sólo ha podido decretar el toque de queda para tratar de evitar los enfrentamientos. A pesar del estado de excepción dictado, las muertes entre ambas comunidades se han sucedido desde mediados de la semana pasada en una espiral de violencia. Con un Gobierno en funciones y la formación del nuevo Gabinete sin el apoyo de los suníes, Ali Sistani apela a la unidad y al rechazo al recurso de las armas como el único factor de estabilidad de Iraq. Las reuniones para la composición del nuevo Ejecutivo se han visto aceleradas ante la grave situación. Al tiempo, representantes de las dos comunidades se reunieron el pasado sábado para tratar de frenar la oleada de asesinatos y enfrentamientos violentos. Ambas partes expresaron su voluntad de mantener la calma y la fraternidad para no llevar al país a la guerra civil. Sólo el ministro de Defensa, Sadun al Duleimi, contempló esta posibilidad advirtiendo de que de estallar una guerra civil "nadie podrá pararla y sus efectos serán devastadores para el pueblo de Iraq".