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RELACIONES INTERNACIONALES

Bush condena el proteccionismo y el aislacionismo en el Congreso

Por Marta Aguilera JiménezTiempo de lectura3 min
Internacional05-02-2006

En el discurso anual ante el Congreso sobre el estado de la Unión, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, abordó diversos temas como el proteccionismo y el aislacionismo, la sanidad en EE.UU., y el problema del petróleo.

Respecto a los problemas internos del país, Bush abordó el problema del alto precio de la gasolina. Animó al país, al que calificó de “adicto al petróleo”, a que rompiera con esa dependencia y buscase alternativas. Para ello, propuso la aplicación de las nuevas tecnologías y mostró la necesidad de impulsar la búsqueda de fuentes alternativas de energía. En cuanto a la grave situación que atraviesa el sector sanitario, el presidente dijo que “hay que abordar los costes crecientes, reforzar la relación médico-paciente y ayudar a la gente a que tenga la cobertura médica que necesite”. Propuso incentivos fiscales para todos aquellos que debían pagarse el seguro por su cuenta (cerca de 27 millones de personas). Además, subrayó la necesidad de mejorar el control de los gastos para los 174 millones de personas aseguradas por sus empresas, los 78 millones cubiertos por el Estado, y los 46 millones sin seguro. En cuanto a la política exterior de EE.UU., el presidente recordó las claves de la guerra contra el terrorismo y advirtió sobre el peligro de caer en el aislacionismo: “La única manera de derrotarles es vencer su oscura visión de odio y miedo ofreciendo la alternativa de libertad y cambio pacífico (…) y tomar la ofensiva estimulando el progreso económico, combatiendo las enfermedades y extendiendo la esperanza”. Bush, además, pidió a Hamas que reconozca a Israel, que se desarme y que rechace cualquier acto terrorista. Concluyó diciendo que a pesar de que “las democracias en Oriente Próximo no se parecerán a las nuestras, porque reflejarán sus tradiciones, la libertad es el futuro de todos, porque es el derecho y la esperanza de la humanidad”. Bush también solicitó a la Comunidad Internacional su colaboración para que Irán no lleve a cabo su plan de desarrollar armas nucleares. Una de las notas destacadas durante el discurso, fue la detención de Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Iraq. Sheehan, que había sido invitada a la tribuna por una congresista demócrata, mostró una camiseta con mensajes antiguerra. Ante la negativa de tapar los mensajes, la Policía del Capitolio procedió a su detención y desalojo del Congreso. Horas más tarde fue puesta en libertad. Reacciones políticas El senador demócrata John Kerry criticó la descripción irreal que hizo Bush de EE.UU. Según Kerry, el presidente perfiló “un estado de nuestra Unión muy diferente al que la mayoría de los estadounidenses viven cada día”. Según el demócrata Kerry, Bush habló de “un país de fantasía” y demostró una vez más que, con la actual Administración, la retórica continúa induciendo a engaño y las promesas se siguen rompiendo. George W. Bush “se niega a decir la verdad sobre la dependencia de EE.UU. del petróleo”, en opinión del senador, quien añadió que los adictos al crudo son el gobierno de Bush y los republicanos de Washington. A pesar de todo, al presidente de la primera potencia mundial no le va a ser fácil recuperar la confianza de los estadounidenses. La incertidumbre sobre qué ocurrirá en Iraq, la pésima respuesta tras el paso del huracán Katrina, los escándalos de corrupción de algunos líderes republicanos en el Congreso y las escuchas telefónicas son algunos de los temas que han hecho mella en la población.