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CESE FUNGAIRIÑO

Conde-Pumpido, una vez más en el ojo del huracán

Fotografía
Por Antonio PérezTiempo de lectura3 min
España04-02-2006

El fiscal general del Estado vuelve a estar en el centro de la diana. Tanto los populares como la Asociación de Fiscales han pedido su dimisión por la destitución del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño. La justificación fue clara: “La paciencia tiene un límite”, afirmó Conde-Pumpido.

El cese de uno de los fiscales jefe más conocidos por la lucha contra el terrorismo, Eduardo Fungairiño, ha levantado una nueva polémica en torno al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido. Tras la decisión, la Asociación de Fiscales exigió en un comunicado la dimisión del fiscal general por llevar a cabo una “política sectaria” de nombramientos públicos y por politizar la Justicia. También aprovecharon para subrayar que Fungairiño es un profesional de “extraordinaria valía”. Eso mismo opina el PP, que ha denunciado la operación porque, a su juicio, se trata de un mandato directo del Gobierno que el fiscal general ha asumido. El número dos del partido, Ángel Acebes, vinculó la destitución con la política antiterrorista llevada a cabo por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero: “Se está politizando la Justicia en defensa de los intereses del Partido Socialista”, aseguró después de pedir la dimisión de Conde-Pumpido por “causar un grave perjuicio a la lucha contra el terrorismo”. En esa línea se mantuvo también el líder del partido, Mariano Rajoy, que pidió además que el magistrado deje su puesto porque, a la destitución de Fungairiño, se suma el apoyo de la fiscalía a un recurso del terrorista Henri Parot en el que se propone la salida de prisión para el próximo año 2009. “Creo que el fiscal general del Estado ya no debería serlo porque la obligación básica de un fiscal y de un gobierno es velar por la ley”, aseguró el líder de la oposición. Como contestación, Conde-Pumpido ha defendido durante la tormenta política que la Fiscalía siempre aplica las normas con el “máximo rigor” y dentro del “respeto al Estado de Derecho”. Desde el Gobierno, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega se alineó con Conde-Pumpido al defender la autonomía del fiscal general el Estado. En ese sentido, aludió a los “criterios de confianza” para elegir o destituir cargos y recordó que el ascenso a fiscal jefe de Fungairiño en la Audiencia Nacional se debió a una decisión política del PP que no contó con el respaldo del Consejo Fiscal. EL CURRÍCULUM DEL FISCAL GENERAL No es la primera vez que Conde-Pumpido, fiscal general del Estado desde marzo de 2004, está en el punto de mira. La última polémica surgió a raíz de su actitud ante el Congreso de Batasuna. La Fiscalía General del Estado (FGE) abogó finalmente por solicitar la suspensión de la concentración, pero Conde-Pumpido había remitido sus “serias dudas” acerca de la conveniencia de volver a suspender las actividades del partido ilegalizado. Por el contrario, el fiscal general sí que propuso una querella contra Arnaldo Otegi, Joseba Permach y Joseba Álvarez por “enaltecimiento del terrorismo” tras el acto del velódromo de Anoeta en noviembre de 2004. En esa línea polémica, también desde la FGE se ha defendido la revisión de los juicios militares durante la época franquista o la defensa al policía imputado por detener a dos miembros del PP en una manifestación en la que se agredió al ministro de Defensa, José Bono. Conde-Pumpido también se ha destacado por su condena a los responsables del GAL (incluso se opuso al indulto del exsecretario de Estado Rafael Vera) y, más recientemente, por pedir la investigación de un artículo publicado en el periódico catalán Avui en el que se insultaba a las madres de los militares españoles.