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MODERNISMO Y ALGO MÁS

Fallece el pintor Hernández Pijuan

Por Lucía CastañeiraTiempo de lectura1 min
Cultura29-12-2005

Su padre consideró que sería útil que trabajara encuadernando el Noticiero Universal del que era director. Más tarde otros lo animaron a emprender su propio camino en el arte.

El pintor considera su obra como revolucionaria. Comenzó en los sesenta y en 1972 dio un giro. Reivindica el arte informal – sin forma-, la simplicidad, el fondo aunque sea blanco, la falta de conceptos elaborados. Muchos destacan su sensibilidad y su pedagogía que consiste en no enseñar arte hablando sino dejar que el alumno se corrija a sí mismo. Se lo identifica con Miró y su enamoramiento por los paisajes. Miró pasó de una pintura detallista e ideal de la masía al surrealismo. Hernández Pijuan vivía en Barcelona. Creía que “la ciudad te aporta siempre muchas más vibraciones de todo tipo, es donde pasan las cosas.”, pero buscaba rescatar con sus obras las sensaciones del campo. A pesar de que sus obras tienen colores planos, trazos simples, manchas irregulares y pocos motivos por obra el artista quiere ser figurativo. Dialogando con Pijuan hay quién diría que su obra es bella. Destruye el objeto, no descubre la realidad sino que la tiñe de subjetivismo. Es bella la visión humana, el interior del hombre aún cuando no quiere decir nada comunica y deja rastros de su ser. De hecho cuando fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando dijo en su discurso que el arte no podía enseñarse porque su lenguaje era el silencio: se expresa en la acción y en la contemplación. Joan Hernández Pijuan fue incinerado el 29 de diciembre en una celebración laica, sus cenizas viajarán a la localidad leridana de Folquer.