Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ESTATUTO CATALÁN

El ¬seny¬ invade el Congreso

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura1 min
España02-11-2005

Nadie quería perderse aquel momento histórico. Toda la clase política catalana abandonó Barcelona por un día y se desplazó a Madrid para ver como el nuevo estatuto daba su primer paso en las Cortes Generales. Desde Pasqual Maragall hasta su antecesor Jordi Pujol, el seny desembarcó en la capital de España e invadió el Congreso de los Diputados durante más de catorce horas.

El principal protagonismo recayó sobre los tres representantes enviados por el Parlamento de Cataluña: Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y Josep Lluis Carod-Rovira (ERC). Todos ellos llegaron a Madrid el día previo al debate de toma en consideración del Estatuto de Cataluña con la intención de promulgar la reforma a los cuatro vientos. La expectación era mayor que nunca antes una hora antes del comienzo de la sesión. Mas, De Madre y Carod-Rovira entraron juntos a la Cámara Baja rodeados de decenas de fotógrafos y cámaras de televisión. La prensa catalana también había abandonado Barcelona durante unas horas para abarrotar las dependencias del Congreso. En la tribuna de invitados no cabía ni un alfiler. Maragall y Pujol eran las caras más conocidas entre un centenar de diputados autonómicos catalanes y altos responsables de la Generalitat. La jornada fue larga. Las catorce horas de debate sólo se interrumpieron brevemente para que sus señorías fueran a comer. Salvo pequeños incidentes entre algunos populares y socialistas, predominó el orden y la corrección política. No podía faltar el tradicional seny catalán en un debate de tanta importancia. Al contrario de lo que cabía imaginarse, el respeto y el silencio resaltó especialmente durante las dos intervenciones del líder de ERC. Casi a las dos de la madrugada terminaba el debate, pero la jornada proseguía. Maragall invitó a una copa a políticos y periodistas catalanes en un hotel situado justo enfrente del Congreso. La alegría era patente en el rostro de quienes han defendido el texto estatutario desde el primer momento. Sin embargo, ahora les esperan los momentos de mayor tensión y nervios. Llega la hora de introducir recortes al documento para adaptarlo plenamente a la Constitución.