FRANCIA
De Villepin quiere "reconciliar a las dos Francias"
Por Salva Martínez Más
2 min
Internacional12-06-2005
“Necesito de todos”, dijo un día antes de su investidura el nuevo primer ministro francés, Dominique de Villepin. Él y los miembros del Gobierno que lidera saben que Francia está en una situación de “sufrimiento y cólera” y que tienen mucho por hacer.
El miercolés pasado fue investido como nuevo jefe de Gobierno francés, Dominique de Villepin. Ese día comenzó la cuenta atrás de cien días tras la que según el nuevo primer ministro “habrá resultados significativos”. A pesar de esta promesa, “no hubo revolución”, según dijo la semana pasada el parlamentario francés Dominique Paille. Éste se mostró escéptico con el nuevo Ejecutivo pero no fue el único. Muchos políticos de las cámaras de representación francesas dejaron ver su poca confianza en el Gobierno el mismo día en que de Villepin pronunciaba su discurso de investidura. Otro parlamentario francés Hervé Mariton dijo tras conocer las propuestas del primer ministro que “las medidas pueden ser útiles pero no milagrosas”. El nuevo Gobierno tiene como objetivo prioritario la reconcialiación entre los más, que votaron “no” en el referéndum sobre la Constitución europea, y los menos, que eligieron la papeleta del “sí”. La consecución de esa paz social pasa por la mejora de las condiciones de vida de las 200.000 personas que viven bajo en umbral de la pobreza en Francia y por la reforma del mercado laboral francés. Para lograr esto último, resulta fundamental la buena convivencia entre Gobierno y el resto de actores sociales. La semana pasada uno de estos actores, el síndicato CGT, se preguntaba irónicamente a través de su secretario geneneral, François Thibault, “si el primer ministro escuchó lo ocurrido el 29 de mayo”. Por eso, este sindicato convocó una jornada de manifestación para el día 21 de junio inmediatamente después de escuchar que las reformas del código de trabajo propuestas por De Villepin buscan “fluidificar” el mercado laboral. Esta fecha debe negociarse todavía con el resto de sindicatos franceses, pero lo que resulta inaplazable es la prioridad social del nuevo Ejecutivo francés. Las críticas que llegan desde la izquierda denuncian las reformas porque pretenden “liberalizar el mercado laboral”. Por su parte, las que vienen desde la derecha consideran inaceptable, por lo propio de una gestión “socialdemócrata”, prestar tanta atención a las cuestiones sociales. Entre quienes disienten en este sector ideológico de la política francesa hay miembros del partido gubernamental francés, UMP. Uno de ellos es el ex ministro de Educación, François Fillon, que replicó la semana pasada: “Si queremos hacer socialismo, entonces hay una solución muy simple, dar el poder a los socialistas”.





