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TENIS

Nadal puso ‘en su sitio’ a Federer

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes05-06-2005

La progresión de Rafael Nadal continúa imparable: a pesar de que su juego aún tiene margen de mejora en aspectos como el saque, y en superficies como la pista rápida y la hierba –aprender en Wimbledon es el siguiente paso de la revelación del circuito ATP–, el mallorquín celebró por todo lo alto su 19 cumpleaños, ganando al número uno, el suizo Roger Federer: después de su golpe de autoridad, el argentino Mariano Puerta no fue rival suficiente para impedirle levantar la Copa de los Mosqueteros.

Roland Garros se sigue resistiendo a Federer: a pesar de su extraordinaria finura técnica, de hacer fáciles los golpes más complicados, el suizo no tuvo la garra que sí demostró Nadal para cerrarle el paso a la final. El duelo entre los dos primeros de la Carrera de Campeones –la lista que computa los resultados de la temporada– confirma que la mayor amenaza para el helvético es el mallorquín. Por lo pronto, Nadal ha conseguido igualar el hito que consiguió Mats Wilander en 1982: ser capaz de ganar la final en París en su primera participación. La progresión del bravo manacorí sigue su curso: en su primera temporada completa –algunas lesiones le privaron de tener continuidad en las anteriores–, el sobrino del ex futbolista internacional Miguel Ángel Nadal ha demostrado una solidez imbatible: su marca de 42 victorias en 48 partidos –las últimas 24 consecutivas, en tierra batida– le ha supuesto ganar seis torneos con media temporada aún por disputar. La tranquilidad con que afronta los torneos, aconsejado por un entorno familiar, encabezado por su tío Toni Nadal, que lo entrena; la capacidad para aprender de sus derrotas, la sencillez en el trato y la cercanía con los aficionados –no hace tanto tiempo que él mismo pedía autógrafos– lo convierten en un héroe con los pies en el suelo: incluso después de ganar siguió ensalzando la personalidad y la deportividad de Federer. Con sus objetivos ya conseguidos, como la clasificación para el Torneo de Maestros, que cierra le temporada, Nadal querrá afrontar sin la exigencia de las victorias la inminente temporada de hierba, que conduce a Wimbledon –uno de los torneos más atractivos–, y los posteriores torneos de pista rápida, una superficie en la que también ha demostrado saber desenvolverse, aunque con margen para mejorar, tras la derrota en la final del torneo de Miami, precisamente contra Federer. Otros jugadores destacados Además del fenómeno Nadal, el Grand Slam parisino ha dejado constancia del potencial de la escuela argentina: aunque sin poder copar las últimas rondas, como el año anterior, han dejado claro que las semifinales/la final de Mariano Puerta no son casualidad, por más que hombres como Guillermo Coria, David Nalbandián, Gastón Gaudio y Guillermo Cañas no hayan podido llegar a los cuartos de final. El caso ruso, en el que destacan más las individualidades, deja constancia de que Marat Safin, siempre irregular en su genialidad, apadrina a jugadores capaces de conseguir grandes éxitos, como Mikhail Youzhny, cuyo momento de gloria fue la Copa Davis de 2003, y Nikolay Davydenko, con unos fundamentos técnicos suficientes para sorprender a cualquiera. Por lo que respecta a la Armada española respecta, Roland Garros parece apuntar a un relevo generacional. El caso más evidente es Carles Moyà, acomodado a rebufo de los diez mejores del circuito, sin la presión de ganar. Tras superar las lesiones que le impidieron rendir la pasada temporada, Juan Carlos Ferrero ha demostrado que puede volver a su mejor nivel, aunque dejó claro que aún le falta un punto de consistencia en el aspecto anímico. Al margen de Nadal, los más destacados fueron David Ferrer, cuya temporada está siendo muy buena, aunque le falta coronarla con algún título, y Tommy Robredo. El de Jávea, sin embargo, aún tiene que curtirse para superar los partidos más duros, en los que se resuelven los títulos, mientras que el gerundense, una vez superadas sus molestias en un hombro, ha dejado constancia de una derecha demoledora, pero también que sufre cuando no lleva la iniciativa del juego. Pese a ello, ambos tienen cualidades suficientes como para soñar con alcanzar el top ten de la ATP.