Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

BALI

Juicio en Indonesia por la matanza de 202 personas

Por Berta PardalTiempo de lectura1 min
Internacional06-03-2005

El 12 de octubre de 2002 explotaron dos bombas en Bali. La primera, en la discoteca Sari y la segunda en el bar Paddy de la localidad de Kuta, donde se concentraban la mayoría de los turistas. El resultado fue una matanza de más de 200 personas. El proceso, que comenzó el pasado octubre en Indonesia, prevé juzgar a un total de 30 sospechosos.

Ali Ghufron, también conocido como Mujlas, está acusado de organizar y llevar a cabo los atentados y es el hermano mayor de otro de los sospechosos, Ali Amrozy. En caso de resultar culpable en la resolución, le caería la pena de muerte, conforme a la Ley Antiterrorista indonesia, que fue aprobada días después de los atentados. El juicio contra Ghufron es el tercero contra los supuestamente involucrados en los ataques de octubre de 2002. El primero se inició el 12 de mayo, contra Ali Amrozy, y el segundo comenzó el día 2 de junio contra el Imán Samudra, el presunto cerebro de los atentados. Samudra, un experto informático de 33 años, se había mostrado dispuesto a morir para "llegar más cerca de Dios". Ahora, sus abogados anuncian su intención de apelar la sentencia de muerte. Fue arrestado el pasado noviembre cuando se disponía a huir a Sumatra desde un puerto de Java Oriental. En primer lugar, admitió haber dirigido los atentados aunque más tarde se retractó. Según la sentencia, Samudra es "el responsable intelectual de las explosiones" y fue una de las bazas decisivas en la explosión de las bombas. Él asegura que todo estaba justificado en el Corán. Sobre el líder espiritual de la organización vinculada con la red terrorista Al Qaeda, Yema Islamiya, cae la sentencia de 30 meses de prisión por complicidad en el atentado. La misma pena que para el jefe religioso indonesio Abu Bakar Bachir, según la sentencia del pasado jueves. Medidas ineficaces y "blandas" a los ojos de los Estados Unidos y de Australia (país de donde eran 88 de las víctimas de los atentados) por una matanza de tales dimensiones. El portavoz de la embajada estadounidense en Yakarta ha manifestado su "decepción por la duración de la pena" aunque respetan la independencia del sistema judicial indonesio y celebran “la condena terrorista".