Después del maremoto
Por Mar García
2 min
Sociedad08-01-2005
Lo peor no ha pasado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de las consecuencias que podrían dejar los brotes epidemiológicos tras el maremoto. El número de muertos por las enfermedades sería muy similar a los que han perdido la vida, más de 165.000.
Malaria, fiebre amarilla, fiebres del dengue o cólera. Miles de personas malviven ahora en lo que antes eran pueblos. Las condiciones de sanidad también se las ha llevado el maremoto y el agua que ha quedado estancada es el escenario perfecto para la aparición de los primeros brotes de estas enfermedades que en muchos casos son mortales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha dado la señal de alerta para que la catástrofe no caiga en el olvido y se continúen enviando artículos de primera necesidad a las zonas devastadas. Sales de rehidratación, soluciones intravenosas, agua potable, pastillas potabilizadoras y ayuda sanitaria de emergencia son los envíos más solicitados. El director general de la OMS, Lee Kong-Wook, ha estimado que tras los cinco millones de afectados por el maremoto "15.000 personas están en riesgo extremo si se produce una epidemia mayor en las áreas afectadas, por lo que la necesidad más urgente es asegurar que todo el mundo tiene acceso a agua potable". Por el momento no se han localizado focos de ninguna epidemia, aunque si se contabilizan de manera aislada casos de enfermedades diarreicas en algunos campos de refugiados, en los que las condiciones de sanidad están muy por debajo de lo deseado, ya que el agua potable llega con mucha dificultad debido a la falta de infraestructuras en todas las zonas afectadas que presentan ahora un paisaje lleno de desolación. Una semana después del maremoto, el Gobierno indonesio ha elevado el balance oficial de víctimas por el maremoto en 2.737 muertos, con lo que la cifra total de víctimas en Indonesia asciende a 104.055 y el balance de muertos por el maremoto se sitúa por encima de los 165.000. De momento se espera que esta cifra aumente ya que el recuento de cadáveres continúa en las zonas más remotas de Indonesia en las que el acceso es casi imposible. Fuentes gubernamentales indicaron que hay 10.000 desaparecidos en la isla de Sumatra y que la mayoría de ellos se encuentran en la región de Aceh, la más afectada por el desastre. Al número oficial de fallecidos hay que sumarle los cinco mil desaparecidos, a los que con el paso de los días es menos probable encontrar con vida. La cara amarga de los supervivientes, la dibujan ahora los casi 800.000 desplazados que se enfrentan a un futuro incierto. Los campos de refugiados acogen a miles de personas que han dejado atrás los sueños enterrados en el barro.





