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PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

Fallece Susan Sontag, la más crítica con los Estados Unidos

Por Roberto González GarcíaTiempo de lectura2 min
Cultura28-12-2004

El ensayo Bajo el signo de Saturno o la novela El benefactor son las obras más conocidas de esta autora, generalmente alineada con las ideas de izquierda y que hace dos años compartió el Premio Príncipe de Asturias de las letras con Fátima Mernisi. Sontag estaba ingresada en un hospital neoyorquino especializado en afecciones oncólogicas. Su muerte a causa de la leucemia, que trató en su ensayo La enfermedad y sus metáforas, fue confirmada por un portavoz del centro médico Memorial Sloan Kettering.

Nacida en Nueva York en 1933, esta lectora precoz y voraz que a los cinco años ya andaba con libros en las manos se formó en las universidades de California, Chicago, París y Harvard. Ella misma solía definirse como una "contadora de historias" y se dio a conocer como escritora a mediados de los sesenta con el artículo Notes on camp aparecido en la publicación Partisan Review que llamó la atención de la comunidad intelectual y universitaria estadounidense. Contra la interpretación o Estilos de una voluntad radical son otros de sus títulos. Su vida se movió entre la dedicación a la literatura y el compromiso con la realidad. "Yo desprecio y temo a Bush" llegó a afirmar. La ensayista participó activamente en el movimiento intelectual posterior al mayo del 68, y ese mismo año fue enviada como periodista a la guerra de Vietnam. "No conozco a ningún otro intelectual que tenga una mente tan clara y esa capacidad de enlazar, conectar, relacionar, ella es única", había dicho sobre Susan Sontag el novelista mexicano Carlos Fuentes. La escritora, además, participaba muy activamente en la organización de los actos del vigésimo quinto aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, encargándose de la coordinación de los encuentros y las conferencias. El responsable de relaciones internacionales de la Fundación, Natalio Grueso, mantuvo una conversación telefónica con la norteamericana "la semana pasada". Entonces, según recordó Grueso, "no hablamos de su estado de salud". No parecía una pregunta adecuada para una persona que desafió al cáncer con una metáfora literaria. Y, además, "estaba perfectamente" al otro lado del hilo telefónico. Bajo su punto de vista, "ni ella misma era consciente de su estado". Grueso conoció a Sontag en Nueva York, en 1999, y de ella afirma que era un personaje "de trato difícil hasta que te incluís en su círculo de amigos", quizá una forma de protegerse. El carácter "complicado" cedía en pos de una persona curiosa, "que se interesaba por todo" con el roce. Como buena periodista, el porqué presidía todas sus conversaciones. De su primera y única visita, un propósito: "Conocer bien Asturias”, como transmitió a Grueso, nada más aterrizar en Barajas. Sí, Barajas, porque prefirió cubrir el resto del trayecto en coche, "para observar el paisaje". Pero antes, entorno a las doce de la noche, unos callos, porque la gastronomía era otra de sus pasiones.