El proceso electoral sufre nuevas desestabilizaciones
Por Miguel Martorell
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Internacional02-01-2005
La retirada de un partido suní del proceso electoral que tendrá lugar el próximo 30 de enero y el atentado fallido contra el principal candidato chií, que sí se ha cobrado la vida de 14 personas, han vuelto a poner en duda la viabilidad de los comicios en Iraq.
"Nos encontramos en la obligación de retirarnos", aseguraba el jefe del Partido Islámico (PI), Mohsen Abdel Hamid. "Nuestro partido pidió el 5 de diciembre aplazar las elecciones seis meses apoyándose en razones objetivas", pero "las partes concernidas rechazaron hasta ahora escuchar la voz de la razón", agregó. El PI, principal partido suní de Iraq, demostraba con esta retirada su descontento por la decisión de las autoridades del país de no aplazar las elecciones del 30 de enero, a pesar de las graves carencias en materia de seguridad y la escalada de violencia que se vive en muchas regiones. Además, el mismo día, un conductor suicida empotraba su vehículo contra la sede del principal partido chií, Alianza Iraquí Unida, también domicilio de su cabeza de lista para los comicios, Abdelaziz Hakim. Aunque, según comunicó el hijo del dirigente, ningún miembro de la familia sufrió daño alguno, la explosión acabó con la vida de 14 personas, la mayoría de ellas guardias de seguridad, y dejó heridas a otras 50. Fuentes del partido atribuyeron el atentado a "diabólicas fuerzas oscurantistas" que quieren impedir "la reconstrucción del país".





