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SIN CONCESIONES

¡Qué insensatez!

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión05-09-2004

Cuando uno tiene un nombre emblemático cargado de connotaciones políticas suelen darse muchas confusiones y malentendidos. Pueden confundirte con el sobrino de Julio Iglesias o dar por hecho que eres la reencarnación del fundador del PSOE. Unos piensan que tu padre es sindicalista y otros te tachan de conservador en cuanto miran cómo vas vestido. La vida tiene este tipo de anécdotas. El caso es que regresas de vacaciones y te entran ganas de estrangular al primero que te asemeje a la clase política. El político, salvo contadísimas excepciones, es una especie que, lejos de extinguirse, contamina a la sociedad con sus insensateces e incoherencias. ¿Acaso hay algo más insensato que ocho ministras antimachistas posen en la revista Vogue al estilo Claudia Schiffer? La ministra de Medio Ambiente se fotografía tumbada sobre un abrigo de pieles. Zapatero alardea de paridad y luego se rodea de hombres en La Moncloa. Fraga vuelve a presentarse a unas elecciones aunque lleva ocho años prometiendo que lo deja. Rajoy presume de renovación pero prefiere que un anciano presida Galicia hasta los 87 años. Llamazares también sigue al frente de IU a pesar de que en marzo reconoció su fracaso. Esquerra Republicana de Catalunya, que hondea independentismo, negocia los Presupuestos Generales de España. Al concejal de Tráfico de Madrid le multa su propia policía porque conduce sin carné. El Gobierno de la rosa roja pinta de azul La Moncloa mientras que el Gobierno de la gaviota azul la pintaba medio roja. ¿Pueden darse más incoherencias e insensateces juntas y en un solo mes? Menos mal que los políticos han estado de vacaciones. De lo contrario, el cúmulo de barbaridades habría entrado en el Libro Guinnes de los Récords. Dan ganas de salir corriendo. Lo peor de todo, viendo lo ocurrido el mes de agosto, son las incongruencias que son capaces de cometer durante el resto del año. Claro que podría ser peor. Basta con observar en oriente las sempiternas luchas entre israelíes y palestinos. O puede mirarse en poniente la batalla demagógica entre John Kerry y George W. Bush. Con cosas así, florece la tentación de cambiar de nombre, raparse el pelo, disfrazarse de color butano y huir a Nepal. Allí, en lo alto de la montaña, las únicas que cometen locuras son las cabras.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito