La reforma presupuestaria pide resultados a largo plazo
Por Ana Romero Vicente
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Economía19-06-2004
La flexibilización de la Ley de Estabilidad ha reforzado la soberanía financiera de las comunidades autónomas. Ya no serán castigadas por incurrir en déficit si éste queda justificado y la meta de conseguir equilibrio presupuestario se prolonga a tres años.
No conseguir déficit cero ya no va a ser motivo de sanción. Con la reforma de la ley presupuestaria se pretende que cada comunidad deje de llegar ahogada al final de cada ejercicio. Cada autonomía negociará con el Consejo de Política Fiscal y Financiera su objetivo de déficit, que estará relacionado con la evolución del crecimiento de la economía a nivel nacional. Pero también se tendrá en cuenta la situación concreta de cada autonomía, que puede tener más dificultades para cuadrar su presupuesto por imprevistos como los del Prestige o la sanidad catalana. Las comunidades más ricas y que, por ello, aportan más a las arcas del Estado, son las más endeudadas, según el último informe del Consejo Económico y Social. Para compensarlas, el Estado será mucho más benevolente con sus cuentas, mientras que vigilará más de cerca a las autonomías más pobres. Finalmente, el control presupuestario va a dejar de ser anual y se hará cada tres o cuatro años. El déficit o superávit de un solo ejercicio no será relevante porque unos años primarán los gastos y otros se compensarán con mayores ingresos. Lo importante será hacer una media e ir en búsqueda de un objetivo a largo plazo: la estabilidad presupuestaria.





