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APUNTES DE BANQUILLO

Irrumpen alternativas

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes06-06-2004

A veces es bueno acostumbrarse: por ejemplo, a que los españoles hagan de Roland Garros –y en general, de la tierra batida– un torneo en el que prácticamente juegan en casa. Pero lo mismo que los éxitos de Albert Costa y Juan Carlos Ferrero en los dos años anteriores, hay que asimilar con humildad el éxito de los argentinos. Aunque hablamos de la Armada española, que no invencible, puede resultar complicado para los menos avezados en esto del tenis reconocer a un jugador del país suramericano con el mismo renombre que los Roger Federer, Andy Roddick, Lleyton Hewitt y demás estrellas. Pero no es el caso: Argentina tiene una de las mejores generaciones de toda su historia, con dos jugadores consolidados en el top ten del circuito ATP. Uno es el disciplinado Guillermo Coria, que a pesar de su aparente endeblez, tiene una agresividad fuera de lo común –casi no hay bola a la que no llegue– y es un verdadero hueso duro para sus rivales. De hecho, sólo los problemas musculares le han impedido ganar una final cuya victoria estaba cantada, tras una exhibición en las dos primeras mangas. El otro es David Nalbandián, más corpulento y de juego más equilibrado en todas las superficies, aunque aún sin el punch de los grandes campeones. Además de Gastón Gaudio, jugadores como Agustín Calleri, Juan Ignacio Chela y Mariano Zabaleta están consolidados entre los 50 mejores del mundo. El primer grande desde 1977 –Guillermo Vilas fue un adelantado a su época, del mismo modo que Manolo Santana y Andrés Gimeno lo fueron para España– confirma el potencial de los albicelestes, que tienen en la Copa Davis una asignatura pendiente: sin embargo, son asiduos del Grupo Mundial. El despertar del gigante ruso en París supone también un espaldarazo a jugadoras como Anastasia Myskina, Elena Dementieva, Maria Sharapova, Vera Zvonareva, Nadia Petrova, Elena Bovina… que hasta ahora estaban a la sombra de las dominadoras del circuito WTA: Martina Hingis y Jennifer Capriati primero, las hermanas Venus y Serena Williams después, últimamente Kim Clijsters y Justine Henin. Con una marcada dualidad: un talento pulido por horas de trabajo, un carácter frío pero cálido para los aficionados, que admiran tanto más la belleza que su juego –aunque sin llegar a los extremos de Anna Kournikova, desaparecida de las pistas tras ser semifinalista en Wimbledon y dedicada a explotar su imagen–. En todo caso, su eclosión es una buena noticia para la rivalidad en los torneos femeninos, que de un tiempo a esta parte se habían vuelto bastante previsibles.

Fotografía de Roberto J. Madrigal