Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

EL REDCUADRO

Adiós, tertulianos, adiós

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura2 min
Opinión16-05-2004

Para mí formábais ya parte de la noche, como el ruido del viento en la ventana, como el calorcito de la manta en el invierno, como el olor de los jazmines en el verano, como el camión de la basura cuya estruendosa batidora acallaba vuestra voz en los auriculares de la radio. Antes habían venido las noticias, una tras de otra, de tres en fondo, con el perfil plano de enunciados de teletipos y cortes de grabaciones con la propia voz de los protagonistas del día. Pero sólo cuando Manuel Antonio Rico os daba la bienvenida, hacia las 11, aquel horizonte de noticias empezaba a cobrar la orografía del interés, los Anetos de la satisfacciòn, los Mulhacenes de la indignación, en el siempre apasionante cruce de ideas. No quiero que se me olvide ningún nombre, los nombres de tantas noches, pero os recuerdo ahora, queridos Ramón, Chani, Curri, Casimiro, Carlos, Fernando, Pedro, y os doy las gracias por cómo, cuando estaba lejos de mi tierra, por una sintonía no habitual, la de Málaga quizá, o Barcelona, la señal de Radio Nacional débilmente captada por el transistor me traía el pálpito de España. Erais una isla en el insoportable panorama radiofónico deportivo de la noche que debemos sufrir quienes no nos interesa el fútbol. Entre largueros y tirachinas, erais la única posibilidad de leer los periódicos seis horas antes, de oír en vuestra voz el adelanto de las grandes lineas de opinión que aquellos hechos del día iban a suscitar. Me acuerdo de la noche de Bartolín, cuando Bartolín dijo que lo había secuestrado la ETA y toda España tragó. Vosotros lo pusisteis en duda desde el primer momento, como hacíais dudar en cada instante del pensamiento único, en fotocopia, seriado, que ahora tanto se lleva. En esta España tan políticamente correcta, tan ideológicamente educada, sabíais comer con las manos el medio pollo de las estadísticas triunfales, mientras que os resistíais a tragar el habitual sapo de la comunión con ruedas de molino. La otra noche, al hilo de las 12, escuché la despedida de alguno de vosotros. Esta noche volverá a mi transistor el adiós de otros. El lunes, quizá, cuando lleguen las once, no habrá voces que dibujen la orografía informativa del día, con sus relieves y sus hondonadas. Espero al menos poder seguir escuchando a Manuel Antonio Rico. Y en la ausencia de vuestras voces, nunca comprenderé que algunos llamen libertad de prensa a vuestra ausencia en mi transistor de cada noche.

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor