EL REDCUADRO
El paripé de ZP en La Zarzuela

Por Antonio Burgos
2 min
Opinión11-04-2004
Como el tripartito de Cataluña, según las trazas, se repita de hecho en el Congreso de los Diputados de Madrid, no solamente van a estar más en peligro que un caramelo en la puerta de un colegio los Estatutos de Autonomía, sino la propia Constitución. En los últimos días hemos asistido a una ceremonia de la representación de la Constitución como un papel mojado, sin contenido, desbordado por los hechos. No sé de qué vale de que en la formación del nuevo Congreso los diputados hayan jurado o prometido la Constitución, si en estos días hemos visto cómo nadie guardaba la Constitución. El papel del Rey lo han convertido en papelito. En el papelito que le han hecho representar al Rey, vaya papelazo. Ni los que van de apóstoles en las Pasiones que se representan por los pueblos con personajes humanos de la localidad hacen tan bien su papel como Don Juan Carlos en el paripé al que se ha prestado, o se ha tenido que prestar. Paripé rima con ZP. Y el Rey ha tragado perfectamente con hacer el papelito y quizá el ridículo en todo el largo paripé de la formación de nuevo Gobierno. Un Rey representando un papel hasta tal punto ficticio, que le faltaba una barba postiza y una carroza con un anuncio de la firma patrocinadora y con un cartero real al lado. Porque caramelos sí que ha tirado el Rey en esta representación a los Reyes Magos de su alto papel constitucional, que todos se han saltado a la torera. El Rey ha repartido sonrisas, chocolatinas, bombones y caramelos. Hasta a Carod Rovira. Que es algo así como si Enrique Ponce le tuviera que pegar un abrazo a esos concejales de Barcelona que quieren acabar con su negocio y mandarlo directamente a los albañiles. Cuando empezó el desfile del paripé de ZP por la Zarzuela ya sabíamos hasta quién iba a ser ministro. ¿A qué entonces las consultas? ¿A qué entonces que el Rey tenga que hacer el paripé de proponer a ZP como presidente? Si los unos han acabado con la poquita afición por la Monarquía que había, los otros están acabando con la ilusión por la Constitución, por el espíritu de una letra que se ha cumplido como el libreto de una obra cuya representación no interesa a nadie. El tinglado de la nueva farsa. Donde se están tambaleando los palos del tinglado hasta extremos preocupantes. ¿Cómo vamos a pedir luego que nadie se tome en serio la Constitución? ¿No van a pedir que se reforme, si de hecho ya la han reformado y se la han saltado a la torera convirtiendo el papel del Rey en un lamentable papelito que no ha tenido más remedio que tragar?
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor






