SIN ESPINAS
La evocación de las palabras

Por Javier de la Rosa
3 min
Opinión11-04-2004
Les advierto de la manipulación de los periodistas. ¡Qué ingenuo! Dirán ustedes. Se cree éste plumilla que no nos damos cuenta de cómo nos tratan de manipular. Bueno, yo les hago esta observación por si les sirve y a partir de entonces se acercan a los medios con otra mirada. Todos los periodistas -los de radio, televisión y, por supuesto, prensa- se sientan en una mesa frente a un ordenador para escribir. Unos tienen más tiempo que otros para macerar y cocinar la forma que van a darle a un enunciado. No entro aquí, ni en las crónicas interpretativas, ni en los artículos de opinión, ambos géneros donde el periodista es libre de poner toda su subjetividad porque el receptor está avisado de ello. El problema es cuando le vendemos a la gente que estamos dando información, cuando le presentamos un formato puramente informativo. Por ejemplo: cuando el locutor de radio o televisión da paso a una noticia en lo que llamamos entradilla o titular de la información, esos 20 o 30 segundos de presentación, han llevado mucho más tiempo de reflexión y de construcción. Es decir, que lo que ustedes perciben cómo un flash espontáneo dicho de manera natural, en la mayoría de ocasiones se está leyendo en una pantalla o en un papel. Y anteriormente ha sido escrito en un relativo estado de concentración intelectual. No hace falta poner adjetivos grandilocuentes a una información para tergiversarla. El periodista experimentado sabe que las palabras evocan, sugieren, traen alguna cosa a la memoria o a la imaginación del receptor o, simplemente, por las modas, contienen una serie de connotaciones que puede ser utilizadas para dirigir el mensaje. Otro ejemplo: no es lo mismo decir siempre que: ”el presidente ha dicho o ha afirmado”; que “el presidente ha asegurado”. En el segundo caso, el presidente está seguro de lo que está diciendo o al menos se denota esa actitud y esa cualidad de él. Sin en cada titular, cada día, a todas las manifestaciones del presidente le adherimos ese verbo, tendremos a un presidente seguro de lo que dice. Nadie le va a recriminar al periodista que haya elegido un verbo o el otro para describir las enunciaciones del presidente. Tampoco es lo mismo decir que el presidente ha advertido, que el presidente ha amenazado. Si el presidente advierte o amenaza en vez de afirmar o asegurar la cosa cambia. Tendremos un presidente con actitudes muy diferentes. ¿Verdad? Los periodistas construimos enunciados verdaderamente enredados que tienen apariencia de verdad. No sólo por la parte de la realidad -amplia ella- que se ha querido elevar a titular sino por la forma en la que se ha construido esa frase. A día de hoy, a ustedes receptores les toca hacer el ejercicio de mirar con lupa como están construidos los enunciados de la radio, prensa y televisión, en cada una de las palabras. En especial, en los temas que tienen trascendencia y donde detrás de los cuales se esconde un discurso político, económico, moral que es interesado o ideologizante. También en los anuncios, preparados a conciencia durante meses para impactar en el receptor en veinte segundos. Sé que no es fácil presentar esto, pero no bajen la guardia porque los emisores se aprovechan de que uno se acerca a lo medios en una actitud de relax o desconexión. “Los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz”. En el periodismo, la mayor aproximación a la objetividad es la honestidad del periodista. Y esa también han de percibirla ustedes.






