Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

SIN ESPINAS

Medios como fines

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión04-04-2004

En una nueva semana convulsa, sólo los éxitos policiales nos vuelven a dar las alegrías. Pero esta también ha sido la semana de reuniones y negociaciones entre los partidos políticos para organizar las mesas del Congreso y el Senado, para configurar el Parlamento y para poder, a mediados de abril, investir a unan nueva persona cómo jefe del gobierno de este Estado. Que ya casi da miedo decir país. En un sistema que se dice de mayorías donde “mandan” las minorías no es ilógico pensar que hace faltar tener la idea de España mucho más clara que el proyecto secesionista que tienen entre manos los nacionalismos. Por eso, no nos podemos dejar engañar por ellos. Porque su fin está claro, y los medios que utilicen sólo trabajan en una dirección clara: la independencia de España. La pluralidad y el diálogo son conceptos que les encantan a los nacionalistas porque para ellos significa tener la misma voz para exigir lo que no les corresponde. Es decir, gracias al actual régimen parlamentario y a la Ley Electoral, para exigir en un parlamento donde se representa la soberanía nacional, prebendas regionalistas que además entroncan directamente con los intereses nacionales. Dicho lo cual, ellos sí tienen claro que la pluralidad y el diálogo son medios para la consecución de sus fines. El problema lo tiene quien quiere hacer de ambos elementos fines en sí mismos. Además de ser una aberración lógica es una falacia. El diálogo y la pluralidad son buenos y útiles en cuanto que son medios para conseguir un fin bueno. Es decir, que en sí mismos no son ni buenos ni malos sino que su bondad o maldad está en función del objetivo al que sirven. Incluso empiezan a pervertirse cómo medios si se les atribuyen cualidades que no les corresponden. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no vasca o catalana, la cualidad de la pluralidad únicamente es ser más de uno. Si Cataluña y el País Vasco se independizara y tuviera un parlamento totalmente independiente, esos que hablan de pluralidad diría que maldita la gracia que les hace la pluralidad en sus cámaras. ¿Gente defendiendo la idea de España en una futura “Cataluña libre”? Ideas, diversidad y pluralismo en el Parlamento español, todo el que quieran. Pero con un objetivo común: defender los intereses de España y no justamente lo contrario. De otro modo que no sea contribuir a la construcción de España sino a su destrucción, en un parlamento nacional, los intereses regionalismos sobran.

Fotografía de Javier de la Rosa