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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Tobogán

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía08-02-2004

Las imposiciones de dinero a plazo fijo se están convirtiendo en el peor negocio de este país. Un jubilado que, a lo largo de su vida, ha ahorrado un pequeño capital y decide guardarlo en el banco e ir obteniendo de él una renta segura no tiene ni para pipas con lo que el banco le da. Los tipos de interés de la zona euro se mantienen en un dos por ciento, una cifra tremendamente irrisoria para el ahorro, aunque estupenda para contratar una hipoteca. Pero lo que pasa con la hipoteca es que uno puede llegar a pasarse 30 años de su vida amortizándola, no por los intereses, sino por el precio de los pisos, que es lo que está disparado. A lo mejor la solución no se halla en continuar empujando los tipos de interés cuesta abajo por un interminable tobogán, sino en establecer un precio del dinero compensado con el precio de la vivienda y de los bienes de consumo. La fortaleza del euro y su progresiva apreciación han venido exigiendo bajadas continuadas en los últimos años. Lejos están los tiempos en que el BCE mantenía los tipos en un 4,75 por ciento. Cada pocos meses, los recortes se han ido sucediendo: en agosto del 2001, el dinero ya sólo rentaba un 4,25 por ciento; en noviembre del mismo año la caída llevó a los tipos hasta el 3,25 por ciento; algo más de un año después, el porcentaje había bajado medio punto, hasta el 2,75 por ciento. Así, el precio del dinero ha llegado al dos por ciento actual, que, de momento, parece que no va a moverse. Incluso Rato ha pronosticado que este año subirá. Unos tipos de interés bajos favorecen el consumo, pero también la especulación en todos los sentidos, sobre todo en la bolsa. Por eso, los mercados han logrado levantar cabeza, aunque les ha costado una temporada superar el bache del 11 de septiembre. No se sabe qué medicina les ha hecho recuperarse cuando hace un par de años la crisis argentina, las amenazas de guerra y la inestabilidad mantenían lastrado su crecimiento. Ahora, la posguerra iraquí, la buena marcha del euro y las esperanzas de recuperación están aportando sujeciones a la UE para escalar el tobogán. Mientras tanto, otras zonas del mundo esperan su momento para desbancar a la hegemonía estadounidense y a la vieja Europa.

Fotografía de Gema Diego