IRAQ
Bush y Blair investigarán los fallos en los informes sobre las armas de Sadam

Por Isabel A. Vega
2 min
Internacional08-02-2004
Son ocho los meses que han pasado desde que el presidente de EE.UU., George W. Bush, decretara el cese oficial de las hostilidades en Iraq. Desde entonces, las víctimas del conflicto se cuentan por centenas, entre militares y civiles, y las armas de destrucción masiva que supuestamente poblaban los arsenales del país, aún no han aparecido.
David Kay, antiguo inspector de armamento en Iraq, afirmó la semana pasada ante el Congreso de EE.UU. que no había armas de destrucción masiva en Iraq antes de la guerra que el 20 de marzo de 2003 encabezaron Estados Unidos y Gran Bretaña contra el país árabe. Estas declaraciones, pese a no ser la primera vez que Kay las pronuncia, han azuzado más la presión social y política a la que se han visto sometidos los promotores del conflicto, con especial intensidad, desde el cese de hostilidades el pasado mes de mayo. Las armas de destrucción no han aparecido, como tampoco lo han hecho los laboratorios para fabricarlas, ni prueba alguna que evidencie su existencia. Empujado por estas declaraciones, que tuvieron lugar en plena campaña electoral en Estados Unidos, George W. Bush ordenó la semana pasada la creación de una comisión, según él “independiente”, para revisar los informes sobre Iraq. “La gente que estará en esa comisión será gente de integridad que tiene experiencia en el servicio público y son expertos en inteligencia”, explicó el portavoz de la Casa Blanca Scott Malean tras conocerse la noticia. “Ellos tendrán la independencia necesaria para hacer el trabajo que necesitan hacer”, apuntó, pese a las críticas de la oposición demócrata, que descartan independencia alguna cuando se trata de una comisión en la que Bush “nombrará a todos sus miembros, decidirá el formato, y, a fin de cuentas, el marco y las condiciones en que trabajan”. De momento, el presidente norteamericano ya ha dado a conocer los nombres de siete de los miembros de esta comisión, cuya labor principal será indagar en el trabajo elaborado por la CIA en sus informaciones sobre las armas de destrucción masiva. El grupo estará presidido por el que fuera fiscal general durante los gobiernos de Nixon y Ford, el juez retirado Laurence Silverman, considerado uno de los hombres más conservadores de la política estadounidense. Junto a él, y entre otros, estará también el ex senador demócrata Chuck Robb, ex gobernador de Virginia. Las conclusiones de esta comisión se darán a conocer en marzo de 2005, es decir, celebradas ya las elecciones generales a la presidencia de Estados Unidos. Por su parte, el Primer Ministro británico Tony Blair, gran aliado de Bush en la crisis iraquí, también anunció la semana pasada que ha ordenado que se realice una investigación sobre los informes de inteligencia que “justificaron” el ataque contra Iraq. “Pienso que ante lo dicho por Kay, debemos examinar las informaciones recibidas y determinar si eran o no exactas”, afirmó ante una Comisión Parlamentaria. “Sea cual sea el resultado de la investigación, rechazo la idea de que fue un error deshacerse de Sadam Husein”, añadió. Quien ya ha anunciado que no emprenderá investigación alguna es el presidente del gobierno español, Jose Mª Aznar, otro de los mandatarios que respaldó la necesidad de atacar Iraq.





